Marcos Conocía “¿Vale?”, Pero No Entendía “¿Ya?”

Marcos Conocía “¿Vale?”, Pero No Entendía “¿Ya?”

Vocabulario:

  1. Logres: del verbo LOGRAR. Sinónimo de conseguir.
  2. Comer sano: alimentarse de forma saludable.
  3. Rasgo: forma de conducta o temperamento que caracteriza a una persona.
  4. Desglosar: separar algo de un conjunto o dividir un todo en partes.
  5. Alejando: del verbo ALEJAR, que significa poner más distancia.
  6. Planeado: participio del verbo PLANEAR, que significa hacer un plan.
  7. Reto: desafío.

    Una reunión que parecía ir muy bien

    Aquella mañana, Marcos tenía una reunión con un cliente colombiano. Esta vez estaba tranquilo porque ya había tenido varias experiencias comunicándose en español en el trabajo y no necesitaba preparar mentalmente cada frase antes de hablar.

    La reunión transcurrió con normalidad. Hablaron sobre los plazos de entrega, revisaron algunos cambios en el proyecto y, además, Marcos participó bastante. Incluso se sorprendió al darse cuenta de que podía responder espontáneamente, sin traducir todo desde el portugués.

    Al terminar, su compañero le dijo:

    —Te envío el documento esta tarde, ¿vale?

    Marcos respondió inmediatamente:

    —Vale.

    Hasta ahí, todo perfecto.

    Sin embargo, mientras guardaban sus cosas, su compañero añadió:

    —Y mañana hablamos con el equipo de Bogotá, ¿ya?

    Marcos levantó la mirada.

    —¿Ya?

    —Sí.

    Marcos esperó una explicación, pero no llegó. Entonces decidió preguntar:

    —Perdona, ¿qué significa “ya” aquí?

    Marcos conocía la palabra, pero no ese uso

    Su compañero pareció sorprendido.

    —¿“Ya”? Pues… “ya”.

    Marcos sonrió, aunque por dentro estaba pensando: “Excelente explicación”.

    Dois homens jovens conversando

    El problema era que él conocía perfectamente la palabra “ya”. Sabía utilizarla en frases como “ya terminé”, “ya llegó” o “¿ya comiste?”. Además, en portugués también existe “já”, así que nunca había imaginado que una palabra tan sencilla pudiera causarle problemas.

    Su compañero intentó explicárselo:

    —Cuando digo “mañana hablamos con Bogotá, ¿ya?”, quiero confirmar que estamos de acuerdo. Es parecido a “¿entendido?” o “¿de acuerdo?”, dependiendo del contexto.

    —Ah, ahora entiendo —respondió Marcos.

    “Vale” parecía mucho más fácil

    Marcos pensó entonces en otra expresión que ya utilizaba con confianza: “vale”.

    —Pero “vale” sí es fácil, ¿no? —preguntó.

    —Generalmente sí. Puede significar “de acuerdo”, “está bien” o “entendido”, según el contexto.

    —Entonces, si no sé qué decir, puedo decir “vale”.

    Su compañero se rio.

    —No siempre, Marcos.

    Los dos se echaron a reír.

    A partir de ese día, Marcos empezó a prestar más atención a esas palabras pequeñas que aparecen constantemente en las conversaciones: vale, ya, bueno, entonces, claro, pues… Aunque muchas tienen equivalentes en portugués, no siempre se utilizan exactamente de la misma manera.

    De hecho, existen muchas palabras y expresiones características del español de España que pueden resultar curiosas para quienes están aprendiendo el idioma. Si quieres descubrir algunas de ellas, puedes consultar esta recopilación de 120 palabras y expresiones españolas con su significado🔗. Así, además de aprender vocabulario, Marcos estaba empezando a observar algo todavía más importante: cómo cambia el lenguaje según el contexto. 

    Una nueva lección de español para el trabajo

    Mientras encendía nuevamente el ordenador, Marcos recordó otra situación en la que había aprendido algo importante sobre el español profesional. Si quieres conocer aquella historia, puedes leer Una Conversación Casual, Una Vergüenza Inolvidable Y Una Gran Lección De Español Para El Trabajo🔗 .

    Esta vez la lección era diferente. Marcos no había cometido un gran error ni había provocado ningún problema. Simplemente había descubierto que una palabra que conocía podía tener un uso que todavía no dominaba.

    Y quizá esa también era una señal de progreso: ya no se frustraba cuando encontraba algo nuevo. Preguntaba, observaba y volvía a intentarlo.

    Al final de la tarde recibió un mensaje de su compañero:

    —Te paso los datos esta tarde, ¿vale?

    Marcos respondió:

    —Vale.

    Después escribió:

    —Y mañana hablamos con Bogotá, ¿ya?

    La respuesta llegó enseguida:

    —¡Exactamente!

    Marcos sonrió.

    Esta vez había entendido sin necesidad de traducir.

    ¿Y tú?

    ¿Hay alguna palabra o expresión en español que conoces, pero que todavía te confunde cuando aparece en una conversación real?

    Cuéntame en los comentarios. Quizás la próxima situación de Marcos empiece precisamente con ella.

    Actividad de vocabulario

    Actividad de comprensión de lectura

    ¿Y Si Descubres La Literatura A Través De Las Series Y Películas?

    ¿Y Si Descubres La Literatura A Través De Las Series Y Películas?

    Vocabulario:

    1. Pantalla: Superficie donde vemos imágenes, videos o películas, como la de un televisor, una computadora o un celular.
    2. Películas: Historias grabadas en video que podemos ver en el cine, la televisión o internet.
    3. Debilidad: Algo o alguien que nos gusta mucho y por lo que sentimos una atracción especial.
    4. De hecho: Expresión que usamos para confirmar una idea, añadir información o destacar algo que es verdad.
    5. Dándole vueltas: Pensando mucho en algo, tratando de entenderlo o encontrar una solución.
    6. Acercándome: Estando más cerca de algo o alguien. También puede significar conocer o descubrir algo poco a poco.
    7. Mientras / Mientras tanto: Indica que dos acciones ocurren al mismo tiempo o se espera que ocurra de forma simultánea.
    8. Más allá (além): Expresión que significa además de o fuera de los límites de algo. 
    9. Olvidamos: Dejamos de recordar algo que sabíamos o que había sucedido.
    10. Sencillo: Algo que es fácil de hacer, entender o utilizar; que no es complicado.
    11. Quizá: Expresión que usamos para indicar que algo puede suceder, pero no estamos seguros. Es sinónimo de tal vez.

      Yo soy más de películas y series que de libros. Me encanta el cine, disfruto las buenas historias y tengo una debilidad por la ficción, especialmente cuando me encuentro con algo diferente, interesante y capaz de sorprenderme.

      No necesito que una historia tenga un final feliz para disfrutarla. De hecho, después de haber visto tantas películas y series, creo que una de las cosas que más valoro es encontrar una historia que consiga sorprenderme de verdad, que me haga pensar, formular teorías y seguir dándole vueltas a lo que acabo de ver incluso después de que aparecen los créditos.

      Por eso, nunca imaginé que mi afición por las producciones audiovisuales terminaría acercándome tanto a la literatura hispanoamericana.

      Una historia que parecía hablar mi idioma

      Hace poco vi la serie Cien años de soledad, basada en la célebre novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez, y debo decir que la disfruté desde el primer capítulo.

      Lo primero que me llamó la atención fue la manera de hablar de los personajes. El acento, el vocabulario y las expresiones me parecieron tan auténticos que, por momentos, sentía que las palabras eran música para mis oídos.

      Como hispanohablante latinoamericana, escuchar esa forma de hablar me produjo una sensación especial. No era solamente entender lo que decían, sino reconocer algo familiar en sus voces, en sus expresiones y en la manera en que se relacionaban con el mundo.

      Y entonces empezó lo interesante.

      Cuando lo extraordinario se vuelve cotidiano

      En la serie ocurren cosas sobrenaturales que, en otras historias, probablemente provocarían gritos, explicaciones interminables o una investigación para descubrir qué está pasando. Sin embargo, en Macondo (la ciudad ficticia donde acontece la historia), muchas de esas situaciones se reciben con una naturalidad sorprendente, como si fueran una parte más de la vida cotidiana.

      ¡Y eso es precisamente parte de la magia!

      En la literatura hispanoamericana existe un movimiento literario muy conocido llamado realismo mágico🔗, que combina elementos fantásticos o extraordinarios con escenarios y situaciones de la vida cotidiana. Lo maravilloso aparece integrado en la realidad de los personajes, sin que necesariamente se cuestione o se explique.

      Pero, mientras veía la serie, pensaba que aquello no era solamente una forma original de contar historias. También era una manera increíble de representar nuestra realidad latinoamericana.

      Porque, más allá de los acontecimientos extraordinarios, aparecen temas que nos resultan demasiado familiares: la cultura, la política, las relaciones familiares, los conflictos sociales, el poder y la manera en que las comunidades construyen su propia historia.

      Y hay algo que me llamó especialmente la atención: nuestra tendencia a repetir los mismos errores porque, muchas veces, olvidamos el pasado.

      Los personajes viven sus experiencias, toman decisiones, sufren sus consecuencias y, aun así, ciertas situaciones parecen repetirse una y otra vez. Mientras tanto, el tiempo pasa y las generaciones cambian, pero algunos problemas siguen ahí.

      ¿No les parece que eso también nos pasa en la vida real?

      Tal vez por eso una historia escrita hace décadas todavía puede hacernos reflexionar sobre el presente. Cambian los nombres, los lugares y las circunstancias, pero algunas conductas humanas parecen resistirse al paso del tiempo.

      Livro sobre a mesa

      ¿Y si las series fueran una puerta de entrada a los libros?

      Después de esta experiencia, me quedé pensando en todas las historias maravillosas que existen en la literatura hispanoamericana y que muchas personas quizá nunca descubran porque no se animan a leer un libro.

      Y las entiendo perfectamente, porque yo también soy de esas personas que pueden pasar más tiempo buscando una película que leyendo alguna novela.

      A veces, empezar un libro sin saber si la historia nos va a gustar parece una apuesta arriesgada. En cambio, ver un capítulo de una serie o una película puede resultar mucho más sencillo. Si la historia nos atrapa, queremos saber qué sucede después; si nos hace pensar, buscamos explicaciones; y si nos enamoramos de sus personajes, queremos acompañarlos hasta el final.

      ¿Y si aprovechamos esa curiosidad para descubrir nuevas lecturas?

      Existen películas y series basadas en novelas, cuentos, novelas gráficas como El Eternauta🔗 (otra historia que descubrí a través de una serie) y otras obras literarias que merecen una oportunidad. Algunas adaptaciones nos permiten descubrir historias que jamás habríamos buscado por nuestra cuenta. Otras despiertan tantas preguntas que terminamos queriendo conocer la obra original.

      Y, por supuesto, una adaptación nunca es exactamente igual al libro. Cada formato tiene sus propias posibilidades, y parte de la experiencia consiste precisamente en descubrir qué cambia, qué se conserva y qué detalles adquieren un significado diferente cuando conocemos la historia desde otra perspectiva.

      Mi invitación para ti

      Si te gustan las buenas historias, pero no eres una persona muy lectora, te invito a probar algo diferente: busca una serie o una película basada en una obra literaria que te llame la atención.

      Y si todavía no has visto Cien años de soledad, dale una oportunidad. Quizá, como me pasó a mí, termines descubriendo una historia que va mucho más allá de lo que sucede en la pantalla.

      Después, si te quedas con ganas de conocer más sobre Macondo, puedes aventurarte a leer la novela de Gabriel García Márquez y descubrir por ti mismo todo lo que sus páginas tienen para ofrecer.

      No tienes que convertirte en un gran lector de la noche a la mañana. A veces, basta con encontrar una historia que despierte tu curiosidad.

      Porque, al final, lo importante es descubrir historias que nos hagan sentir, pensar, imaginar y mirar el mundo de otra manera.

      Si te gustan las series y películas, pero a veces pasas más tiempo buscando qué ver que disfrutando de una buena historia, ¡tengo una recomendación para ti!

      Lee mi artículo ¿Qué Ver Cuando No Sabes Qué Ver? Mi Dilema Frente A Netflix🔗. ¡Porque aprender español también puede ser una buena excusa para pasar una tarde de películas!

      ¿Y tú? ¿Alguna vez una película o una serie te ha llevado a descubrir un libro que terminó sorprendiéndote? ¡Cuéntamelo! Me encantaría conocer otras historias que puedan convertirse en mi próxima obsesión.

      Actividad de vocabulario

      Actividad de comprensión de lectura

      Español Para Agentes Inmobiliarios: Una Lección Inesperada

      Español Para Agentes Inmobiliarios: Una Lección Inesperada

      Vocabulario:

      1. Cerca: A poca distancia.
      2. Lejos: A mucha distancia.
      3. Todavía: Indica que algo continúa o no ha sucedido hasta este momento.
      4. Ubicación: Lugar donde está una persona, una cosa o un lugar.
      5. Asentir: Mover la cabeza de arriba hacia abajo para decir que sí.
      6. Porche: Espacio cubierto que está delante o al lado de una casa, generalmente con un techo y abierto por los lados.
      7. Chimenea: Lugar o estructura de una casa donde se hace fuego para calentarla.
      8. Parrillera: Lugar o estructura donde se prepara carne a la parrilla.
      9. Alquiler: Acuerdo mediante el cual una persona paga dinero para utilizar un bien, sin convertirse en su propietario.

        Marcelo era brasileño, agente inmobiliario y, desde hacía algunos meses, también estudiaba español. De hecho, ya podía mantener una conversación sencilla con un cliente. Sabía decir cerca, lejos, casa, habitación y otras palabras bastante útiles.

        Por eso, aquella mañana no estaba demasiado preocupado cuando recibió a Diego, un cliente paraguayo que buscaba una casa para su familia.

        —Tengo algunas opciones que pueden interesarte —le dijo mientras abría las fotos en su computadora.

        Sin embargo, todavía no sabía que aquella conversación iba a convertirse en su primera clase de español para agentes inmobiliarios.

        Una foto, una pregunta

        Marcelo empezó a mostrarle la primera propiedad.

        —Esta casa está cerca del centro y tiene tres habitaciones.

        —¿Y cómo es la ubicación? —preguntó Diego.

        Marcelo no recordaba la palabra ubicación. Así que por un momento, se quedó en silencio. Después, tomó el celular y buscó la traducción.

        —Ah, sí. La ubicación es muy buena. Está cerca de un supermercado y de una parada de autobuses, pero lejos de todas las avenidas con tránsito.

        Diego asintió y pasó a la siguiente pregunta.

        —¿La casa tiene un porche?

        Marcelo volvió a mirar el celular: porche, otra palabra que no conocía.

        —Sí, exactamente —respondió, intentando disimular su duda.

        Y continuó con las fotos.

        El celular empezó a convertirse en protagonista

        En otra imagen se veía una gran chimenea.

        —¿La chimenea funciona?

        Marcelo buscó la palabra…

        Después apareció una fotografía del jardín.

        —¿Tiene parrillera?

        Otra búsqueda: parrillera.

        A esas alturas, Marcelo comenzaba a sentirse incómodo. No porque no entendiera a Diego. Al contrario: comprendía casi todo lo que decía. El problema era que, cada vez que aparecía una palabra relacionada específicamente con la propiedad, tenía que detener la conversación para consultar el teléfono. Mientras tanto, Diego esperaba. Marcelo buscaba. Después respondía y volvía a pasar las fotos.

        Poco a poco, el cliente empezó a sospechar que Marcelo estaba distraído con el celular en lugar de prestarle atención.

        Hasta que llegó otra pregunta:

        —¿Y esta casa también está disponible para alquiler?

        Una vez más, Marcelo consultó el celular antes de responder.

        —Sí, también está disponible para alquiler. Perdón, es que mi español todavía no es tan bueno y tengo que buscar algunas palabras.

        Diego finalmente entendió lo que estaba sucediendo y sonrió.

        —No te preocupes. Tu español está bien. Es que estas palabras son un poco específicas.

        Marcelo sonrió también, pero tomó nota mental de aquella observación.

        Agente imobiliário brasileiro negro entrega as chaves de uma casa a um cliente durante o fechamento de um negócio em um escritório imobiliário.

        Una venta y una nueva idea

        La conversación continuó y, finalmente, Diego decidió quedarse con una de las propiedades.

        Sin embargo, después de que el cliente se marchó, no pudo dejar de pensar en la cantidad de veces que había tenido que consultar el teléfono.

        Entonces recordó una historia que había leído en el blog de Larara:  El bebé que descubrió la verdad sobre el apartamento🔗 

        La historia le había llamado la atención porque, además de ser divertida, presentaba situaciones y vocabulario relacionados con viviendas.

        Quizás esa era una buena manera de estudiar, pensó.

        La próxima vez, el celular podría esperar

        Antes de irse a casa, Marcelo abrió una hoja y escribió:

        ubicación — porche — chimenea — parrillera — alquiler

        Después añadió otras palabras que sabía que necesitaba en su trabajo.

        A partir de ese momento, decidió estudiar español pensando en las situaciones que vivía como agente inmobiliario.

        Además, empezó a mirar anuncios de propiedades en español para observar cómo se describían las casas y los apartamentos. Entre otros sitios, encontró Metrocuadrado🔗, donde podía familiarizarse con ese vocabulario dentro de un contexto real.

        Marcelo había cerrado la venta, pero se había llevado algo más importante de aquella conversación: había descubierto que dominar el español para agentes inmobiliarios podía abrirle una nueva oportunidad profesional: atender a más clientes hispanohablantes y, con ello, ampliar sus posibilidades de negocio y aumentar sus comisiones.

        Así que decidió que la próxima vez que un cliente le preguntara por el porche, la ubicación, la chimenea, la parrillera o el alquiler, el celular podría quedarse en su bolsillo.

        Actividad de vocabulario

        Actividad de comprensión de lectura

        Sabía Que Iba A Llover, Pero No Imaginaba Esta Tormenta De Granizo…

        Sabía Que Iba A Llover, Pero No Imaginaba Esta Tormenta De Granizo…

        Vocabulario:

         

        1. Ventana: Abertura en una pared que permite la entrada de luz y aire.
        2. Trueno: Ruido fuerte que se produce durante una tormenta.
        3. Hielo: Agua congelada y en estado sólido.
        4. Quedarse: Permanecer en un lugar o situación.
        5. Mientras: Al mismo tiempo que ocurre otra cosa.
        6. Vecinos: Personas que viven cerca de otras.
        7. Techado: Cubierta que protege un lugar de la lluvia y del sol.
        8. Cerrar: Dejar algo sin abertura o impedir el paso.
        9. Despejado: Sin nubes o sin obstáculos.
        10. Dibujos animados: Producciones audiovisuales hechas con imágenes que crean la ilusión de movimiento.
        11. Por supuesto: Expresión que indica que algo es claro, evidente o seguro.
        12. Calle: Vía pública por donde circulan personas y vehículos.

          Yo sabía que podía llover. Sabía incluso que podía caer granizo. Pero, sinceramente, ¿alguna vez has visto una tormenta tan fuerte que te haga pensar que tus ventanas pueden romperse?

          Pues yo tampoco. Hasta ese día.

          Primero llegaron los truenos

          Era casi noche en mi apartamento cuando el cielo comenzó a oscurecerse. El viento aumentó y, poco después, comenzaron los truenos y la lluvia comenzó a caer con fuerza.

          Después llegaron las primeras piedras de granizo. Al principio, el sonido contra la ventana no parecía tan preocupante. Tac, tac, tac. Pero, en pocos minutos, el ruido se hizo cada vez más fuerte. ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!

          ¿Y si la ventana se rompe?

          Las bolas de hielo chocaban contra el vidrio con una fuerza impresionante. Parecía que querían romper la ventana para entrar en mi casa. De hecho, cada golpe me hacía pensar que, en cualquier momento, el vidrio podía hacerse pedazos.

          Entonces sentí miedo. Me alejé un poco de la ventana y tomé mi teléfono. Lo primero que pensé fue en mi hija e inmediatamente le escribí para saber si estaba a salvo.

          Por suerte, ella estaba en su trabajo. Había decidido quedarse allí mientras pasaba la tormenta, así que estaba protegida.

          El grupo de WhatsApp tampoco paraba

          Mientras tanto, el grupo de WhatsApp de los vecinos no paraba de recibir mensajes. Todos hablaban de la tormenta y de la fuerza del granizo. Algunos estaban preocupados por sus carros, ya que no tenemos estacionamiento techado.

          ¿Habrían sufrido daños? ¿Tendrían los vidrios rotos? ¿La carrocería estaría llena de golpes?

          Era comprensible que estuvieran preocupados. Una tormenta de granizo puede causar muchos daños en pocos minutos.

          De hecho, la tormenta fue noticia en Curitiba. Si quieres saber un poco más sobre lo que ocurrió aquella noche, puedes leer esta noticia de CBN Curitiba: Curitiba registra temporal com granizo nesta noite de segunda (21)🔗.

          Pero yo pensaba en otras personas

          Mientras leía los mensajes de los vecinos, yo pensaba en otras personas: en quienes viven en situación de calle.

          Yo estaba dentro de mi apartamento, detrás de una ventana y bajo un techo. Podía sentir miedo, pero tenía un lugar donde protegerme. Podía cerrar las ventanas, esperar a que pasara la tormenta y llamar a mi hija para saber cómo estaba.

          Pero ¿qué podían hacer las personas que no tenían un lugar donde refugiarse?

          Y también pensaba en los perritos callejeros: ellos no sabían que se aproximaba una tormenta. No podían mirar el pronóstico meteorológico. No podían entrar en un apartamento, cerrar una ventana o buscar un lugar seguro con anticipación.

          Mientras escuchaba las piedras de hielo golpeando el vidrio, imaginaba a esos animales buscando desesperadamente algún lugar donde protegerse de la lluvia, del viento y del granizo.

          Por cierto, si te gustan estas historias sobre el clima y las conversaciones cotidianas, quizás recuerdes otra historia de este blog: ¡Qué clima tan loco! Historias de un grupo de WhatsApp🔗.

          Y, de repente, llegó el silencio

          La tormenta continuó durante un tiempo que pareció eterno. Pero finalmente, poco a poco, los golpes comenzaron a disminuir. Después llegó el silencio. Un silencio extraño, después de tantos minutos de ruido y miedo.

          La tormenta había pasado.

          A la mañana siguiente, todo parecía diferente

          Al día siguiente, cuando desperté, todo parecía increíblemente tranquilo.

          La ciudad había vuelto a la normalidad. El cielo estaba despejado y las calles estaban mojadas. Aquí y allá todavía podían verse las marcas que había dejado la tormenta, pero era difícil imaginar la violencia de lo que había ocurrido unas horas antes.

          Me quedé mirando por la ventana y pensé en lo extraño que es el comportamiento de la naturaleza: un día puede comenzar como cualquier otro. Después, en cuestión de minutos, el cielo puede oscurecerse, el viento puede cambiar y una lluvia de piedras de hielo puede transformar completamente el ambiente.

          Y después, tan rápidamente como llegó, la tormenta desaparece y se hace difícil creer que unas horas antes las bolas de hielo habían golpeado mi ventana con tanta fuerza.

          Pássaro em um galho, secando-se após uma forte tempestade.

          Todo vuelve a estar en calma y yo casi podía imaginar esa típica escena de los dibujos animados cuando llega la primavera: las flores comienzan a abrirse, los animales se desperezan después de dormir y los pajaritos empiezan a salir de sus escondites y a volar de un árbol a otro.

          Y, por supuesto, en mi imaginación también sonaba esa musiquita de violín, suave, calmada y serena, que anuncia que todo está bien otra vez.

          ¿Y tú? ¿Alguna vez has vivido una tormenta que te haya hecho sentir miedo? ¿Qué recuerdas de aquel momento? Me encantaría conocer tu historia.

          Actividad de vocabulario

          Actividad de comprensión de lectura

          Rutina Semanal En Español: Así Es Mi Vida Como Estudiante Universitaria

          Rutina Semanal En Español: Así Es Mi Vida Como Estudiante Universitaria

          Vocabulario:

           

          1. Ventajas: aspectos positivos o beneficios que tiene una situación.
          2. Quejarse: reclamar o decir que algo no nos gusta.
          3. Temprano: en las primeras horas del día o de la noche, o al principio de un periodo de tiempo determinado. 
          4. Asignatura: materia o disciplina que se estudia en una institución educativa.
          5. Atareada: que tiene muchas tareas u obligaciones que realizar; muy ocupada.
          6. Suele: indica que algo ocurre habitualmente o con frecuencia. 
          7. Huir: alejarse rápidamente de algo o alguien, o evitar una situación. 
          8. Un rato: un período de tiempo relativamente corto, sin duración exacta.
          9. Por supuesto: expresión que se usa para indicar que algo es evidente, seguro o natural. Equivale a “claro” o “naturalmente”.
          10. Chévere: Bueno, bonito, agradable, estupendo…

            Hola, ¿qué tal?

            Te cuento que mi rutina ha cambiado drásticamente desde hace un par de meses. Pasé de estudiar a distancia y tener un horario de trabajo súper diferente cada día de la semana a estudiar de manera presencial en una Universidad Federal de Brasil, la UFPE.

            Y la verdad es que este cambio me ha traído muchísimas ventajas. No puedo quejarme.

            Por ejemplo, me ha ayudado a salir del sedentarismo, porque ahora tengo que salir de casa, ir a la universidad y subir escaleras todo el tiempo. Además, estoy en un entorno donde tengo la oportunidad de socializar y hablar portugués casi todos los días. ¡Estoy viviendo esa inmersión real que sentía que me faltaba!

            También tengo horarios de trabajo mucho más estables, así que mi semana ahora tiene una estructura bastante diferente.

            Hoy quiero compartir contigo cómo es mi rutina semanal para que puedas conocer un poquito de mi día a día y, al mismo tiempo, practicar vocabulario en español.

            Después de leer mi historia, puedes compararla con tu propia rutina y contarme en los comentarios cómo es tu semana.

            ¿Cómo es mi rutina semanal?

            Ahora me despierto más temprano casi todos los días, alrededor de las 5:30 de la mañana. El horario puede variar un poquito, aproximadamente media hora, dependiendo del día.

            Además, esta semana recibí la respuesta sobre las equivalencias de las asignaturas que había solicitado en la universidad, así que mi horario todavía está cambiando un poco. Pero son cambios muy positivos, porque algunas asignaturas que ya había cursado fueron reconocidas y ahora tengo un poco más de flexibilidad.

            Lunes

            Los lunes ya no tengo que ir a clases presenciales en la universidad. Por eso, aprovecho la mañana para dar algunas clases de español online y también tengo clases por la noche.

            Es uno de los días en los que puedo organizar mi tiempo con un poco más de calma.

            Martes y miércoles

            De martes a viernes tengo clases en la universidad durante las mañanas, algunos días a partir de las 7am y otros desde las 8am.

            Los martes y miércoles son días bastante ocupados porque, después de las clases de la universidad, doy una clase presencial por la tarde y luego tengo clases online por la noche.

            Es un verdadero corre-corre. Esos días estoy más atareada. De hecho, entre una actividad y otra, tengo que organizar muy bien mi tiempo para poder estudiar, trabajar, comer y, cuando es posible, descansar un poquito.

            Jueves

            El jueves puedo descansar un poco más durante la tarde porque solamente tengo clases online por la noche.

            ¡Y agradezco mucho ese pequeño espacio libre en medio de la semana!

            Es una buena oportunidad para organizar algunas cosas de la casa o simplemente respirar un poco antes de continuar con la semana.

            Viernes

            El viernes es un día mucho más tranquilo.

            Normalmente solamente doy una o dos clases por la tarde. La mayoría de mis alumnos suele huir de ese horario, jajaja, así que termino teniendo un poco más de tiempo libre.

            Pero los viernes también tienen su parte caótica.

            Por ejemplo, por la mañana doy una clase online a las 7am y después tengo que teletransportarme a la universidad para la clase de las 8am.

            Bueno, en realidad voy en Uber, pero siempre llego un poquito atrasada, y ese profesor es demasiado puntual.

            Y por la noche tengo uno de mis momentos favoritos de la semana: aprovecho para reunirme con algunos amigos, principalmente venezolanos, para practicar y jugar kickingball durante un rato.

            La pasamos súper chévere. Si no conoces este deporte, puedes leer mi historia:

            Del Béisbol al Kickimball: recuerdos de infancia en Venezuela🔗

            ¿Y qué hago durante el fin de semana?

            Los fines de semana son un poco más flexibles, pero normalmente también tengo algunas actividades programadas.

            Algunos sábados participo en actividades de la iglesia y, una vez al mes, participo en un encuentro con otros migrantes.

            Los domingos voy a los cultos. Dependiendo de la semana, puedo ir por la mañana o por la noche, especialmente porque algunos domingos tengo que interpretar en Lengua de Señas (Libras).

            Además de todo esto, intento reservar un par de días para cocinar y dejar comida preparada para toda la semana.

            Y, por supuesto, siempre tengo una lista de cosas por hacer: tareas de la universidad, lecturas, clases, trabajo, compras, quehaceres de la casa… A veces parece que estoy haciendo malabares.

            Uma moça de cabelo cacheado compartilha um momento alegre com seus amigos ao ar livre, sentados num parque junto a uma bola.

            Una rutina diferente, pero llena de aprendizajes

            Si comparo mi rutina actual con la que tenía hace algunos meses, la diferencia es enorme.

            Antes pasaba mucho más tiempo en casa y tenía horarios de trabajo que podían cambiar bastante de un día para otro. Ahora tengo que organizar mis estudios, mis clases de español, la universidad, las actividades de la iglesia, mis compromisos personales y también mis momentos de descanso.

            No es tan fácil, pero estoy disfrutando mucho esta nueva etapa.

            Además, estudiar presencialmente me está dando algo que buscaba desde hace tiempo: más contacto con otras personas y más oportunidades para hablar portugués en situaciones reales. Y eso también forma parte del aprendizaje de un idioma: salir de casa, conversar, cometer errores, escuchar diferentes formas de hablar y aprender de la vida cotidiana.

            ¿Y tú? ¿Cómo es tu rutina semanal?

            Ahora quiero saber un poco sobre tu vida. ¿Cómo es tu rutina semanal?

            Puedes contarme en español qué haces de lunes a viernes, qué haces durante el fin de semana o cuál es tu día más ocupado. Y una pregunta para practicar:

            ¿Ya sabías cómo se llaman los días de la semana en español?

            Cuéntame en los comentarios cómo es tu rutina semanal y usa los días de la semana para describirla.

            Y si quieres continuar aprendiendo y practicando español con historias sobre situaciones de la vida real, ¡puedes explorar otras historias del blog y seguir aprendiendo con nosotros cada semana!

            Actividad de vocabulario

            Actividad de comprensión de lectura