De La Universidad Al Mundo Laboral: El Error Que Cambió La Forma De Trabajar De Sofía 

De La Universidad Al Mundo Laboral: El Error Que Cambió La Forma De Trabajar De Sofía 

Vocabulario:

  1. Pasantías: Período de práctica en una empresa para aprender y ganar experiencia profesional.
  2. Pronto: En poco tiempo o dentro de poco.
  3. Escritorio: Mesa donde se trabaja, estudia o se usa una computadora.
  4. Añadió: Agregó o puso algo más.
  5. Pantalla: Superficie donde se muestran imágenes, textos o videos, como la de una computadora o un televisor.
  6. Quedó: Permaneció o pasó a estar en un determinado estado o lugar.
  7. Mejillas: Parte del rostro que está debajo de los ojos y a los lados de la nariz.
  8. Mientras: Al mismo tiempo que sucede otra cosa.
  9. Oficina: Lugar donde trabajan personas realizando tareas administrativas o profesionales.

    Sofía llevaba toda la semana contando los días para empezar sus pasantías. Había terminado la universidad con excelentes calificaciones y estaba convencida de que, por fin, pondría en práctica todo lo que había aprendido. Sin embargo, descubriría muy pronto que el mundo laboral funciona de manera diferente.

    Su primer desafío llegó apenas una hora después de sentarse en su escritorio.

    —Necesitamos una presentación para el cliente a las tres de la tarde —le dijo su supervisora—. Tú puedes encargarte.

    Sofía sonrió con seguridad. Aquello era exactamente para lo que se había preparado.

    Abrió su computadora y comenzó a trabajar. Investigó cada dato, añadió gráficos, referencias, definiciones y un análisis detallado. Tres horas después tenía una presentación de cuarenta diapositivas. Estaba orgullosa.

    La supervisora la llamó a la sala de reuniones.

    —Perfecto. Proyectémosla.

    La primera diapositiva apareció en la pantalla, luego la segunda, después la tercera… A la cuarta, el cliente levantó la mano.

    —Disculpen… ¿podrían decirme simplemente si este proyecto es conveniente o no? Tengo otra reunión en cinco minutos.

    Estagiária apresenta um projeto em uma reunião de trabalho enquanto um cliente faz uma pergunta, ilustrando os desafios da comunicação no ambiente corporativo.

    La sala quedó en silencio.

    Sofía sintió cómo se le calentaban las mejillas. Había preparado la mejor presentación de su vida... y, aun así, nadie necesitaba verla.

    Su supervisora tomó el control con una sonrisa.

    —Claro. La respuesta es sí. Recomendamos avanzar por estas tres razones…

    De esta forma, en menos de dos minutos, la reunión había terminado.

    Mientras regresaban a la oficina, Sofía caminaba en silencio, convencida de que había fracasado.

    Entonces su supervisora le dijo:

    —¿Sabes cuál fue tu error?

    —Pensé que había investigado demasiado.

    —No. Investigaste muy bien. El problema es que preparaste una presentación para un profesor, no para un cliente.

    Aquella frase cambió por completo su manera de trabajar. Desde entonces comprendió que una buena presentación profesional no es la que contiene más información, sino la que transmite el mensaje con claridad. Además, hoy existen herramientas de inteligencia artificial que ayudan a crear presentaciones más efectivas y a ahorrar tiempo cuando se utilizan con criterio. Si quieres aprender más, consulta esta guía sobre cómo hacer una presentación con IA🔗.

    Con el paso de las semanas, Sofía también descubrió otra lección del primer empleo: hacer un buen trabajo no siempre era suficiente para ser escuchada. En más de una reunión, sus ideas pasaron desapercibidas hasta que otra persona las repitió. Si este tema te resulta interesante, Larara lo analiza en "Día de la Mujer en el trabajo: la invisibilidad que todavía persiste"🔗.

    Finalmente, al terminar sus pasantías, Sofía comprendió que la universidad no le había enseñado respuestas equivocadas. Simplemente le había enseñado un idioma distinto.

    El mundo laboral le enseñó a traducir ese conocimiento en soluciones útiles para las personas y a entender que el verdadero desafío profesional no consiste solo en hacer un buen trabajo, sino también en comunicar su valor y generar un impacto positivo.

    Actividad de vocabulario

    Actividad de comprensión de lectura

    Español Para Viajar A España: La Experiencia De Victoria

    Español Para Viajar A España: La Experiencia De Victoria

    Vocabulario:

    1. Logras: Consigues hacer algo.
    2. Soltura: Facilidad y seguridad para hacer o decir algo.
    3. Recorrido: Viaje o camino que haces por diferentes lugares.
    4. Camarero: Persona que atiende a los clientes en un restaurante o cafetería.
    5. Salsa: Preparación líquida que se añade a una comida para darle más sabor (molho).
    6. Tos: Sonido que hacemos cuando expulsamos aire de los pulmones de forma rápida y fuerte (tosse).
    7. Estornudos: Expulsiones rápidas y fuertes de aire por la nariz y la boca (espirros).
    8. Congestión: Sensación de tener la nariz tapada y dificultad para respirar bien por ella.
    9. Dirección: Información que indica dónde está un lugar o una persona.

      Cuando regresó de su recorrido por Sevilla, Toledo, Barcelona y Madrid, me contó la diferencia con respecto a su viaje del año anterior:

      —Esta vez pude hablar mucho más y eso transformó todo el viaje.

      Si estás planeando visitar la capital de España, puedes consultar las recomendaciones culturales en la guía oficial de turismo de Madrid en Spain.info – Madrid🔗

      Mulher sentada em um café ao ar livre, sorrindo enquanto escolhe pratos do cardápio com um garçom, em uma rua movimentada cercada por prédios históricos.

      Cómo pedir comida y hablar de intolerancias alimentarias en español

      Antes de viajar, Victoria tenía una preocupación: su intolerancia al gluten y a la lactosa. En su primer viaje terminaba comiendo platos básicos por miedo a no saber explicarse. Esta vez, desde la primera parada en Sevilla, tomó la iniciativa frente al camarero:

      —Perdone, ¿este plato lleva gluten? ¿Y tiene lactosa? ¿La salsa lleva leche o mantequilla?

      Al confirmar los ingredientes, pudo disfrutar de la gastronomía española con más tranquilidad. Sus padres también estaban mucho más tranquilos durante las comidas.

      En cada ciudad encontraron experiencias diferentes y maravillosas. Toledo les encantó por su historia, Barcelona los sorprendió con sus lugares y su ambiente, y Madrid, su último destino, fue especialmente activa y divertida.

      Pero fue precisamente en Madrid donde tuvieron un pequeño imprevisto.

      Ir a la farmacia en España: vocabulario para imprevistos

      Una noche, su hermano comenzó con tos, estornudos y congestión. Al día siguiente, como seguía sintiéndose mal, fueron a una farmacia.

      Victoria explicó los síntomas:

      —Tiene tos, estornuda mucho y también tiene… la nariz tapada.

      —¿Congestión… nasal?

      —Yo no tengo ningún problema de estómago —la interrumpió su hermano, extrañado.

      Victoria se quedó confundida por un momento y dijo:

      —Congestión nasal, sí. Tiene la nariz tapada —aclaró Victoria entre risas.

      Después de hacer algunas preguntas, la farmacéutica les recomendó un medicamento adecuado y explicó cómo debía tomarlo. Victoria aprovechó para confirmar las instrucciones:

      —¿Puede repetir, por favor? Quiero asegurarme de haber entendido bien.

      Esta vez no tuvo miedo de preguntar. Y eso hizo toda la diferencia.

      La seguridad de viajar hablando español

      Aprender español no solo sirve para pedir una dirección o hacer una reserva. También da más independencia para resolver imprevistos, hablar sobre intolerancias alimentarias, explicar síntomas y conectar con la cultura local sin depender de que otras personas cambien al inglés (como le pasó la primera vez).

      Para Victoria, aprender español hizo que su segundo viaje fuera más aprovechado, más divertido y más tranquilo.

      Y, sobre todo, descubrió que no necesitaba hablar perfectamente para comunicarse: necesitaba atreverse a preguntar, explicar y pedir ayuda cuando fuera necesario.

      Lectura recomendada: más historias para aprender español

      Si te estás preparando para tus próximas vacaciones, también puedes descubrir cómo evitar algunas confusiones habituales al viajar en nuestro artículo El Caos Del Check-In En Perú: Errores De Portuñol En El Aeropuerto Que Pueden Hacerte Pasar Vergüenza🔗

      Aprende vocabulario esencial en español para viajar y evita falsos amigos como «embarazada» y «apellido».

      Actividad de vocabulario

      Actividad de comprensión de lectura

      El Correo En Español Que Marcos Casi Envía… Y El Error Que Detectaron A Tiempo

      El Correo En Español Que Marcos Casi Envía… Y El Error Que Detectaron A Tiempo

      Vocabulario:

       

      1. Silla: Mueble donde una persona se sienta.
      2. Sonrió: Hizo una sonrisa; mostró alegría o amabilidad con la cara.
      3. Listo: Preparado para hacer algo.
      4. Pantalla: Parte de una computadora, un celular o un televisor donde se ve la información.
      5. Pronta: Rápida; que sucede en poco tiempo.
      6. Escritorio: Mesa donde se trabaja o se estudia, generalmente con una computadora.
      7. Oficina: Lugar donde las personas trabajan.
      8. Echar un vistazo: Mirar algo rápidamente para revisarlo o verlo por un momento.

        Marcos llegó a la oficina un poco antes de las ocho. Apenas dejó su mochila sobre la silla, su jefa le pidió:

        —Necesitamos enviar hoy un correo al director de una empresa chilena. ¿Puedes prepararlo?

        Marcos sonrió con confianza. Después de varios meses estudiando español, sentía que ya estaba listo para escribir un correo profesional. Después de todo, desde su primera reunión en español 🔗 había ganado mucha seguridad. 

        Sin perder tiempo, abrió su computadora y comenzó a redactar.

        Primero escribió el saludo.

        Estimado Sr. Director:

        Se quedó unos segundos mirando la pantalla. Por un instante, recordó que en portugués acostumbraba escribir Prezado Senhor, pero sabía que en español era más natural usar: Estimado.

        A continuación, siguió con el mensaje.

        Le escribo para agradecer el tiempo dedicado a nuestra reunión de ayer. Adjunto encontrará la propuesta actualizada y quedo a su disposición para cualquier aclaración.

        Todo parecía perfecto. Después, añadió una frase que le pareció muy amable.

        Puede pasar por mi escritorio cuando visite nuestra empresa.

        Por último, escribió la despedida.

        Quedo en espera de su pronta respuesta.

        Y, unas líneas más abajo:

        Atentamente,

        Marcos Oliveira

        Satisfecho, estaba a punto de hacer clic en Enviar cuando Lucía, una compañera española, pasó junto a su escritorio.

        —¿Puedo echarle un vistazo?

        Marcos giró la pantalla. Entonces, Lucía leyó el correo en silencio y sonrió.

        Homem sentado diante do computador mostra a tela para uma colega de trabalho em um escritório moderno, enquanto ela revisa um e-mail profissional em espanhol com um sorriso discreto.

        —Está muy bien escrito. Solo cambiaría una cosa.

        De inmediato, Marcos sintió un pequeño nudo en el estómago.

        —¿Qué pasó?

        Lucía señaló una línea.

        Puede pasar por mi escritorio...

        —¿Qué quisiste decir exactamente?

        —Que puede visitarme aquí.

        Lucía negó con la cabeza.

        —Ahí está el problema. En portugués, “escritório” es la oficina o el lugar donde trabajas. Pero en español, escritorio normalmente es el mueble: la mesa donde pones la computadora.

        Marcos abrió mucho los ojos.

        —Entonces... ¿el director iba a pensar que lo estaba invitando a acercarse a mi mesa?

        —Exactamente.

        Al darse cuenta del malentendido, los dos comenzaron a reír.

        Lucía le mostró una forma mucho más natural de escribir esa idea.

        Puede pasar por mi oficina cuando visite nuestra empresa.

        O, simplemente:

        Será un placer recibirlo en nuestras oficinas.

        Marcos hizo la corrección y volvió a leer todo el correo.

        Ahora sonaba natural, profesional y, lo más importante, evitaba un malentendido que habría resultado bastante curioso.

        Esta vez, sí pulsó: Enviar.

        Unas horas después llegó la respuesta del director.

        El correo comenzaba con un cordial:

        Estimado Marcos:

        Y terminaba con un elegante:

        Saludos cordiales.

        Marcos sonrió.

        Había aprendido que escribir un correo profesional en español no consiste solo en traducir palabra por palabra. A veces, un pequeño detalle basta para cambiar por completo el sentido de un mensaje. Desde ese día, cada vez que debía redactar un mensaje importante, no solo revisaba el vocabulario: también consultaba modelos de correos profesionales🔗  para asegurarse de que el saludo, el cuerpo del mensaje y la despedida fueran naturales.

        Actividad de vocabulario

        Actividad de comprensión de lectura

        Ahorita Llegamos… ¿Pero Cuándo? Una Historia Sobre Una Palabra Imposible De Traducir

        Ahorita Llegamos… ¿Pero Cuándo? Una Historia Sobre Una Palabra Imposible De Traducir

        Vocabulario:

        1. Logres: del verbo LOGRAR. Sinónimo de conseguir.
        2. Comer sano: alimentarse de forma saludable.
        3. Rasgo: forma de conducta o temperamento que caracteriza a una persona.
        4. Desglosar: separar algo de un conjunto o dividir un todo en partes.
        5. Alejando: del verbo ALEJAR, que significa poner más distancia.
        6. Planeado: participio del verbo PLANEAR, que significa hacer un plan.
        7. Reto: desafío.

          Marcus llevaba un tiempo estudiando español. Ya podía mantener conversaciones, veía series sin subtítulos y hasta hacía bromas con sus amigos hispanohablantes. Estaba convencido de que lo más difícil ya había quedado atrás…O eso pensaba.

          Un fin de semana viajó a México para visitar a Daniel, un amigo al que había conocido por internet. Daniel era amable, divertido y tenía una costumbre que desconcertaba a Marcus todo el tiempo.

          —¿Ya saliste de casa? —preguntó Marcus por mensaje.

          —Sí, ahorita llego.

          Marcus sonrió.

          Perfecto, en un minuto estará aquí.

          Cinco minutos, diez minutos, quince minutos… Nada.

          Justo entonces, cuando estaba pensando en llamarlo, recibió otro mensaje.

          —Ya casi, ahorita llego.

          Marcus abrió la aplicación del mapa. Daniel todavía estaba a unos quince kilómetros.

          —¿Cómo que "ahorita"? —murmuró mientras miraba el GPS—. ¡Si todavía falta un buen tramo!

          El misterio de "ahorita" 

          Cuando por fin se encontraron, Marcus no pudo contener la curiosidad.

          —Daniel... tengo que preguntarte algo.

          —¡Claro!

          —¿Qué significa exactamente ahorita?

          Daniel soltó una carcajada.

          —Depende.

          Marcus sintió que acababa de recibir la respuesta menos útil de la historia.

          —¿Cómo que depende?

          —Bueno pues, depende del contexto.

          Marcus respiró hondo.

          —No, no, no. Las palabras tienen un significado.

          Daniel volvió a reír.

          —En teoría... sí.

          Cuando una palabra cambia de significado 

          Durante el resto del viaje, Marcus empezó a notar algo extraño.

          En una cafetería:

          —¿Me trae un café, por favor?

          Ahorita.

          El café llegó un par de minutos después.

          Um jovem está sentado em uma cafeteria aconchegante enquanto uma garçonete lhe serve uma xícara de café sobre a mesa

          Luego en un museo:

          —¿Podemos entrar?

          Ahorita, en cuanto termine el grupo anterior.

          Esperaron unos minutos.

          Más tarde, en casa de Daniel:

          —¿Puedes enseñarme esa receta?

          —Sí, ahorita.

          Pero antes contestó un mensaje, puso música, acomodó la cocina y habló con su mamá.

          La receta apareció... veinte minutos después.

          A esas alturas, Marcus ya no sabía si reír o tomar notas.

          Y no era la primera vez que Marcus descubría que el español tiene estructuras que parecen extrañas al principio, pero que los hablantes usan con total naturalidad. Algo parecido ocurre con los pronombres dobles: expresiones como dámelo, tráemelo o cómpramelo pueden parecer complicadas al principio. Si te da curiosidad, puedes leer esta otra historia:

          Pronombres dobles en acción: historias en el supermercado con mis hijas🔗

          Lo que el diccionario no puede explicar 

          Esa misma semana, durante nuestra clase de español, entró con una expresión de derrota.

          —Necesito que me expliques una palabra.

          —¿Cuál?

          Ahorita.

          Sonreí.

          —¿Qué pasó? Cuéntame.

          Me contó toda la historia con Daniel y terminó diciendo:

          —Cada vez que escuchaba "ahorita", significaba una cosa diferente.

          Entonces buscamos en el diccionario. Marcus leyó en voz alta:

          Ahorita: diminutivo de ahora.

          Y es que el diccionario no estaba equivocado, pero tampoco contaba toda la historia. De hecho, el Diccionario panhispánico de dudas 🔗 de la Real Academia Española explica el origen y algunos usos de ahorita, pero comprender esta palabra realmente solo es posible cuando la escuchamos en conversaciones cotidianas.

          Se quedó en silencio unos segundos.

          Luego levantó la vista.

          —Eso... no explica absolutamente nada.

          Los dos nos echamos a reír.

          Si buscas "ahorita" en un diccionario, probablemente encontrarás que es el diminutivo de "ahora". Sin embargo, cuando empiezas a hablar con hispanohablantes descubres que esa palabra puede significar muchas cosas, dependiendo del país, de la situación e incluso del tono con que se diga:

          • En este instante.
          • Dentro de unos minutos.
          • Cuando termine lo que estoy haciendo.
          • Más tarde.
          • O simplemente una forma amable de decir: "espera un poco".

          Al final Marcus terminó entendiendo que el problema no era su español. Más bien había intentado aprender una palabra viva usando una definición que cabía en una sola línea.

          Desde entonces, cada vez que alguien le dice "ahorita", ya no mira el reloj.

          Primero mira el contexto...

          Y si, además, está en México, también revisa el GPS.

          El español no se traduce, se vive

          Aprender un idioma también significa descubrir que algunas palabras no caben en una traducción literal. En realidad su verdadero significado aparece cuando escuchamos cómo las usan las personas en la vida real.

          ¿Y tú?

          ¿Conoces alguna palabra en español (o en otro idioma) que sea difícil de traducir literalmente? ¿Alguna vez una expresión te hizo reír o te dejó completamente confundido?

          ¡Cuéntamelo en los comentarios! Me encantará leer tu experiencia.

          Actividad de vocabulario

          Actividad de comprensión de lectura

          Una Conversación Casual, Una Vergüenza Inolvidable Y Una Gran Lección De Español Para El Trabajo

          Una Conversación Casual, Una Vergüenza Inolvidable Y Una Gran Lección De Español Para El Trabajo

          Vocabulario:

          1. Aunque: palabra que expresa contraste entre dos ideas.
          2. Aún: indica que algo sigue ocurriendo o no ha ocurrido hasta ese momento.
          3. Todavía: señala que una situación continúa en el presente o hasta un momento determinado.
          4. Mientras tanto: expresión que indica que algo sucede al mismo tiempo que otra acción.
          5. Parpadeó: cerró y abrió los ojos de forma rápida e involuntaria.
          6. Carcajada: risa fuerte, sonora y espontánea.
          7. Rió: forma del verbo reír que indica que una persona se echó a reír o expresó alegría mediante la risa.
          8. Frunció el ceño: juntó las cejas para expresar duda, preocupación, confusión o descontento.

            Sentado en la barra del restaurante, Marcos sostenía una taza de café que ya comenzaba a enfriarse mientras miraba el celular una y otra vez. Su expresión era una mezcla de concentración y nerviosismo. Faltaban apenas dos días para una reunión con clientes colombianos y, aunque ya entendía mucho más español que antes, todavía sentía ese conocido frío en el estómago que aparece justo antes de hablar en otro idioma. 

            Si tú ya intentaste comunicarte en otro idioma en el trabajo, probablemente sabes exactamente de qué sensación estamos hablando. Porque entender es una cosa. Pero abrir la boca y responder… ahí empieza el verdadero desafío. Y Marcos lo sabía muy bien.

            Después de todo, aún no había superado el desastre de su primera reunión internacional, aquella vez en que entendía prácticamente todo, pero no conseguía responder casi nada. De hecho, esa historia todavía le daba vergüenza: Primera Reunión Virtual En Español🔗

            Por eso, aquella tarde, estaba sentado en un café intentando practicar algunas frases para sonar más profesional.

            —“Necesitamos revisar los resultados…”
            —“Podemos reorganizar los plazos…”
            —“La equipo comercial…”

            Entonces se detuvo inmediatamente.

            —No… el equipo comercial —corrigió para sí mismo, suspirando.

            Y fue justo ahí cuando escuchó una voz a su lado:

            —Ese error es más común de lo que imaginas.

            Marcos levantó la mirada. Era un hombre de unos cincuenta años que sostenía una taza de café y sonreía con simpatía.

            —¿También hablas español? —preguntó Marcos.

            —Un poco —respondió el desconocido.

            Y, sinceramente, esa fue la respuesta más sospechosa de toda la historia.

            Cuando el cerebro entra en pánico

            Al principio, Marcos hablaba lento. Muy lento. De hecho, pensaba cada palabra como si estuviera desactivando una bomba.

            —Nosotros precisamos… digo… necesitamos mejorar la comunicación con los clientes…

            Mientras tanto, el hombre asentía tranquilamente y tomaba café como si escuchara ese tipo de errores todos los días.

            Poco a poco, sin embargo, Marcos comenzó a relajarse.

            Así, hablaron de reuniones eternas, viajes de trabajo y clientes que dicen “rapidito” antes de pedir veinte cambios en un proyecto. Y cuanto más conversaban, más natural comenzaba a sonar el español de Marcos.

            Claro, seguía cometiendo errores, pero ya no parecía una tragedia internacional. Hasta que llegó el momento del falso amigo, porque sí, siempre llega.

            Marcos intentó explicar que se sentía nervioso antes de hablar español en las reuniones y dijo, con toda la confianza del mundo:

            —Siempre quedo embarazado antes de las reuniones internacionales.

            Entonces se hizo un silencio. Un silencio pesado.

            El hombre parpadeó lentamente y Marcos sintió que el alma abandonaba su cuerpo en tiempo real porque, exactamente tres segundos después, recordó que “embarazado”, en español, se trata de alguien que está esperando un bebé.

            Probablemente ya te encontraste con palabras traicioneras como esta. De hecho, puedes conocer otros ejemplos en esta lista de falsos amigos entre portugués y español🔗.

            —¡Avergonzado! —corrigió rápidamente—. Quise decir avergonzado.

            Entonces el desconocido soltó una carcajada tan fuerte que hasta el barista se rió detrás del mostrador.

            Marcos se tapó la cara.

            Homem cobre o rosto de vergonha enquanto outro ri alto em uma cafeteria; ao fundo, o barista também sorri atrás do balcão

            —Perfecto. Ahora nunca voy a olvidar esa palabra.

            —Créeme —respondió el hombre, todavía riéndose—. Después de esa frase, es imposible olvidarla.

            Y, honestamente, tenía razón.

             

            Cuando equivocarse dejó de dar miedo

            La conversación continuó algunos minutos más y, para sorpresa de Marcos, empezó a sentirse mucho más cómodo hablando español en el trabajo.

            Seguía equivocándose, claro.

            Pero ya no sentía aquella presión absurda de tener que hablar perfecto todo el tiempo.

            Entonces miró el reloj y comenzó a guardar sus cosas rápidamente.

            —Gracias por la ayuda. Esta práctica me sirvió muchísimo.

            El hombre sonrió.

            —Se nota que ya perdiste bastante el miedo.

            Marcos acomodó la mochila y respondió:

            Todavía me falta mucho.

            —Normal —dijo el desconocido con tranquilidad—. Hasta mis alumnos universitarios sienten eso.

            Marcos frunció el ceño.

            —¿Tus alumnos?

            —Sí. Soy profesor de español.

            Entonces se hizo un silencio.

            Y si alguna vez pasaste vergüenza hablando otro idioma, seguramente puedes imaginar la cara de Marcos en ese momento. Porque sí, quiso desaparecer del planeta inmediatamente. Pero el profesor simplemente volvió a sonreír.

            —Y te digo algo: te comunicaste muy bien. El español mejora hablando, equivocándose… y sobreviviendo a frases como esa.

            Y, al final, Marcos entendió algo importante.

            El miedo no desaparece antes de hablar.

            Desaparece después de darse cuenta de que sobreviviste a la conversación.

            Incluso después de decir que estabas “embarazado” en una reunión internacional.

            Y tú, ¿cuál fue la situación más vergonzosa que viviste intentando hablar español? Cuéntame en los comentarios. 

            Actividad de vocabulario

            Actividad de comprensión de lectura