Sabía Que Iba A Llover, Pero No Imaginaba Esta Tormenta De Granizo…
Vocabulario:
- Ventana: Abertura en una pared que permite la entrada de luz y aire.
- Trueno: Ruido fuerte que se produce durante una tormenta.
- Hielo: Agua congelada y en estado sólido.
- Quedarse: Permanecer en un lugar o situación.
- Mientras: Al mismo tiempo que ocurre otra cosa.
- Vecinos: Personas que viven cerca de otras.
- Techado: Cubierta que protege un lugar de la lluvia y del sol.
- Cerrar: Dejar algo sin abertura o impedir el paso.
- Despejado: Sin nubes o sin obstáculos.
- Dibujos animados: Producciones audiovisuales hechas con imágenes que crean la ilusión de movimiento.
- Por supuesto: Expresión que indica que algo es claro, evidente o seguro.
- Calle: Vía pública por donde circulan personas y vehículos.
Para escuchar
Yo sabía que podía llover. Sabía incluso que podía caer granizo. Pero, sinceramente, ¿alguna vez has visto una tormenta tan fuerte que te haga pensar que tus ventanas pueden romperse?
Pues yo tampoco. Hasta ese día.
Primero llegaron los truenos
Era casi noche en mi apartamento cuando el cielo comenzó a oscurecerse. El viento aumentó y, poco después, comenzaron los truenos y la lluvia comenzó a caer con fuerza.
Después llegaron las primeras piedras de granizo. Al principio, el sonido contra la ventana no parecía tan preocupante. Tac, tac, tac. Pero, en pocos minutos, el ruido se hizo cada vez más fuerte. ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!
¿Y si la ventana se rompe?
Las bolas de hielo chocaban contra el vidrio con una fuerza impresionante. Parecía que querían romper la ventana para entrar en mi casa. De hecho, cada golpe me hacía pensar que, en cualquier momento, el vidrio podía hacerse pedazos.
Entonces sentí miedo. Me alejé un poco de la ventana y tomé mi teléfono. Lo primero que pensé fue en mi hija e inmediatamente le escribí para saber si estaba a salvo.
Por suerte, ella estaba en su trabajo. Había decidido quedarse allí mientras pasaba la tormenta, así que estaba protegida.
El grupo de WhatsApp tampoco paraba
Mientras tanto, el grupo de WhatsApp de los vecinos no paraba de recibir mensajes. Todos hablaban de la tormenta y de la fuerza del granizo. Algunos estaban preocupados por sus carros, ya que no tenemos estacionamiento techado.
¿Habrían sufrido daños? ¿Tendrían los vidrios rotos? ¿La carrocería estaría llena de golpes?
Era comprensible que estuvieran preocupados. Una tormenta de granizo puede causar muchos daños en pocos minutos.
De hecho, la tormenta fue noticia en Curitiba. Si quieres saber un poco más sobre lo que ocurrió aquella noche, puedes leer esta noticia de CBN Curitiba: Curitiba registra temporal com granizo nesta noite de segunda (21)🔗.
Pero yo pensaba en otras personas
Mientras leía los mensajes de los vecinos, yo pensaba en otras personas: en quienes viven en situación de calle.
Yo estaba dentro de mi apartamento, detrás de una ventana y bajo un techo. Podía sentir miedo, pero tenía un lugar donde protegerme. Podía cerrar las ventanas, esperar a que pasara la tormenta y llamar a mi hija para saber cómo estaba.
Pero ¿qué podían hacer las personas que no tenían un lugar donde refugiarse?
Y también pensaba en los perritos callejeros: ellos no sabían que se aproximaba una tormenta. No podían mirar el pronóstico meteorológico. No podían entrar en un apartamento, cerrar una ventana o buscar un lugar seguro con anticipación.
Mientras escuchaba las piedras de hielo golpeando el vidrio, imaginaba a esos animales buscando desesperadamente algún lugar donde protegerse de la lluvia, del viento y del granizo.
Por cierto, si te gustan estas historias sobre el clima y las conversaciones cotidianas, quizás recuerdes otra historia de este blog: ¡Qué clima tan loco! Historias de un grupo de WhatsApp🔗.
Y, de repente, llegó el silencio
La tormenta continuó durante un tiempo que pareció eterno. Pero finalmente, poco a poco, los golpes comenzaron a disminuir. Después llegó el silencio. Un silencio extraño, después de tantos minutos de ruido y miedo.
La tormenta había pasado.
A la mañana siguiente, todo parecía diferente
Al día siguiente, cuando desperté, todo parecía increíblemente tranquilo.
La ciudad había vuelto a la normalidad. El cielo estaba despejado y las calles estaban mojadas. Aquí y allá todavía podían verse las marcas que había dejado la tormenta, pero era difícil imaginar la violencia de lo que había ocurrido unas horas antes.
Me quedé mirando por la ventana y pensé en lo extraño que es el comportamiento de la naturaleza: un día puede comenzar como cualquier otro. Después, en cuestión de minutos, el cielo puede oscurecerse, el viento puede cambiar y una lluvia de piedras de hielo puede transformar completamente el ambiente.
Y después, tan rápidamente como llegó, la tormenta desaparece y se hace difícil creer que unas horas antes las bolas de hielo habían golpeado mi ventana con tanta fuerza.
Todo vuelve a estar en calma y yo casi podía imaginar esa típica escena de los dibujos animados cuando llega la primavera: las flores comienzan a abrirse, los animales se desperezan después de dormir y los pajaritos empiezan a salir de sus escondites y a volar de un árbol a otro.
Y, por supuesto, en mi imaginación también sonaba esa musiquita de violín, suave, calmada y serena, que anuncia que todo está bien otra vez.
¿Y tú? ¿Alguna vez has vivido una tormenta que te haya hecho sentir miedo? ¿Qué recuerdas de aquel momento? Me encantaría conocer tu historia.



