El Caos Del Check-In En Perú: Errores De Portuñol En El Aeropuerto Que Pueden Hacerte Pasar Vergüenza
Errores comunes de portuñol en el aeropuerto: aprende vocabulario esencial en español para viajar a Perú y evita falsos amigos como “embarazada” y “apellido”.
Casal brasileiro no balcão de check-in no Peru passando por mal-entendido em espanhol com a aeromoça, ambos com mochilas e expressão de constrangimento.
El Caos Del Check-In En Perú: Errores De Portuñol En El Aeropuerto Que Pueden Hacerte Pasar Vergüenza
Errores comunes de portuñol en el aeropuerto: aprende vocabulario esencial en español para viajar a Perú y evita falsos amigos como “embarazada” y “apellido”.

Vocabulario:

 

    1. Reto: Situación difícil que requiere esfuerzo o habilidad para superarla.
    2. Mostrador: Es el lugar o mesa en un aeropuerto, hotel o tienda donde los empleados atienden a las personas.
    3. Sin embargo: Expresión que se usa para mostrar contraste o una idea diferente a la anterior.
    4. Pantalla: Superficie electrónica donde aparecen imágenes o información.
    5. Equipaje de mano: Es la maleta o mochila pequeña que el pasajero puede llevar dentro del avión.
    6. Mientras: Se usa para hablar de dos acciones que ocurren al mismo tiempo.
    7. Frunció el ceño: Significa juntar las cejas para mostrar preocupación, duda o enojo.
    8. Apellido: Es el nombre de la familia que aparece después del nombre de una persona.
    9. Embarazada: Una mujer embarazada es una mujer que está esperando un bebé.
    10. Vergüenza: Sentimiento incómodo que aparece cuando una persona se equivoca o se siente expuesta frente a otros.
    11. Tarjetas de embarque: Documento que permite a los pasajeros subir al avión.

    Cada año, miles de brasileños viajan a Perú. Es un destino cercano, accesible y culturalmente fascinante.

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    Pero hay un pequeño problema: muchos creen que pueden “improvisar” el español usando portuñol. Y el aeropuerto es el peor lugar para hacerlo.

    Esta vez los protagonistas son Lucas y Mariana. Después de unas vacaciones increíbles, llegó el reto final del viaje: el mostrador de facturación del aeropuerto. 

    ¿El resultado? Una carrera contra el reloj y una confusión lingüística muy vergonzosa.

    La Historia: Sin maletas, pero con mucha vergüenza 

    El regreso a Brasil prometía ser tranquilo. Sin embargo, Lucas y Mariana llegaron al aeropuerto con el tiempo justo.

    Al llegar al mostrador de la aerolínea, una azafata con cara de pocos amigos les pidió sus pasaportes.

    —Buenas tardes. ¿Tienen maletas para facturar? —preguntó ella, mirando la pantalla.

    —No, no —se apresuró a decir Lucas, levantando su pequeña mochila—. Solo llevamos equipaje de mano. Viajamos ligeros.

    —Muy bien. Pongan el equipaje de mano en la balanza, por favor.

    Mientras pesaban las mochilas, la azafata frunció el ceño.

    —Señor, no encuentro su reserva. ¿Me puede decir su apellido, por favor?

    El error con el apellido

    Lucas sonrió. Le parecía simpático que la aerolínea quisiera saber cómo le llamaban sus amigos de confianza.

    —Ah, claro. Me dicen «Luquiñas».

    La azafata se detuvo y lo miró confundida.

    —¿Perdón? ¿Su apellido es Luquiñas? Aquí en el pasaporte dice «Lucas Silva».

    —¡Ah! —Lucas se puso rojo como un tomate—. Pensé que preguntaba por mi apelido (apodo). Sí, mi apellido es Silva.

    Mientras tanto, Mariana, que estaba detrás, empezó a ponerse nerviosa. Faltaba poco para el vuelo.

    Se le cayó el bolso al intentar buscar su propio documento. Al levantarse, sintió que debía disculparse por la demora y su torpeza ante la azafata.

    Cuando “embarazada” no significa “avergonzada”

    —Disculpe, señorita —dijo Mariana, con su mejor sonrisa de disculpa—. Es que estoy muy embarazada con esta situación.

    De repente, se hizo un silencio absoluto en el mostrador

    La azafata abrió los ojos como platos. Su tono profesional cambió inmediatamente a uno maternal y dulce.

    —¡Ay, señora! ¡Haberlo dicho antes! —La azafata salió del mostrador—. ¡Por favor, abran paso! ¡Prioridad para la futura mamá! ¿De cuántos meses está?

    Lucas miró a Mariana. Mariana miró a Lucas.

    —¿Meses? —preguntó Mariana, sin entender—. No, yo solo tengo vergüenza

    Fue entonces cuando Lucas recordó la clase de español que se había saltado Mariana: Embarazada no es Envergonhada.

    Tras aclarar el malentendido (y pasar aún más vergüenza real), la azafata les entregó sus documentos rápidamente.

    —Tomen sus tarjetas de embarque. Tienen que correr, el vuelo sale por la puerta número 4 y el abordaje termina en diez minutos. ¡Corran!

    Finalmente, Lucas y Mariana agarraron su equipaje de mano y salieron disparados buscando los carteles de «Salidas Internacionales».

    Mientras corrían, se prometieron estudiar más español antes del próximo viaje.

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