Vocabulario:
- Lunes: Primer día de la semana laboral.
- Encender (el computador): Prender o activar el computador.
- Hondo: Que tiene mucha profundidad.
- Pantalla: Superficie donde se muestran imágenes, textos o videos.
- Llamada: Comunicación por teléfono o por una aplicación.
- Hacer clic: Presionar un botón del mouse.
- Enlace: Dirección o elemento que lleva a otra página o contenido.
- Dudó: No estuvo seguro; vaciló antes de decidir.
- Aunque: Palabra que expresa contraste u oposición (“a pesar de que”).
- Despacio: Con lentitud, sin prisa.
- Apagar (el computador): Cerrar y dejar sin funcionamiento el computador.
Para escuchar
No era lunes… pero se sentía como uno
Marcos miró el reloj y suspiró.
No estaba llegando tarde, pero tampoco estaba tranquilo. El café ya estaba frío, el correo seguía lleno y, en diez minutos, tenía su primera reunión virtual en español.
Tal vez tú conoces esa sensación.
Marcos no era principiante total. El año pasado había tomado algunas clases. Sabía presentarse, saludar, decir a qué se dedicaba. El problema no era empezar a hablar… era seguir hablando, especialmente cuando le preguntaban algo.
Encendió el computador, respiró hondo y abrió la pantalla de la agenda. Reunión confirmada. No había escapatoria.
La llamada empezó… y el español también
Al hacer clic en el enlace, la llamada ya estaba en marcha.
Marcos dudó un segundo antes de encender la cámara. Cuando lo hizo, pensó: bueno, hasta aquí llego.
Las primeras frases salieron bien.
—Buenos días, ¿cómo están?
Eso ya lo tenía. Lo había practicado.
Entendía bastante. No todo, pero sí lo suficiente como para no perderse. El problema vino después, cuando quiso explicar un detalle del proyecto. Ahí se quedó corto. No por miedo, sino porque, aunque sabía qué quería decir, no sabía cómo decirlo en español.
El caso es que en esa reunión virtual en español nadie hablaba despacio. Nadie esperaba. El ritmo era el del trabajo real. Y Marcos pensó algo muy honesto: mi español no es suficiente.
Dijo algunas frases que recordaba de memoria. Funcionaron. No eran elegantes, pero eran claras. Usó el vocabulario para reuniones virtuales que había aprendido “a pedazos”, entre una clase y otra.
Y cuando no pudo explicar algo como quería, improvisó. No perfecto, pero suficiente.
Cuando apagas la cámara y te quedas pensando
La reunión terminó.
Marcos apagó la cámara y se quedó mirando la pantalla en silencio. No pensó “qué desastre”, pero tampoco “qué éxito”.
Pensó algo más realista: necesito volver.
No a estudiar horas imposibles, sino a usar el idioma otra vez. Porque el miedo a hablar español en el trabajo muchas veces se vence practicando con constancia.
Marcos entendió que las frases útiles para reuniones en español no se memorizan todas juntas. Se construyen con constancia, incluso cuando el tiempo es poco.
Y ahora te pregunto a ti
Si llegaste hasta aquí, dime:
¿también has sentido que sabes español, pero no lo suficiente para el ritmo del trabajo?
Si estás en ese punto, esta historia también es tuya.
Cuéntamelo en los comentarios. En Larara, hablar de esto ya es parte del camino.







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