Vocabulario:
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- Acercarse: Aproximarse.
- Pareja: Dos personas que tienen una relación romántica.
- Prometidos: Personas que van a casarse.
- Salir: Tener encuentros románticos con otra persona para conocerse mejor y ver si puede existir una relación amorosa.
- Amigos con derecho: Amigos que también tienen una relación física o romántica sin ser novios.
- Red flag: Señal de alerta sobre una persona o situación.
- Novio/novia: Persona con quien alguien tiene una relación amorosa.
- Estar comprometido: Tener un compromiso de matrimonio.
- Carcajada: Risa fuerte y espontánea.
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Para escuchar
Cuando se acerca el Día de los Enamorados en Brasil, el 12 de junio, parece que todo el mundo encuentra pareja de repente.
Por todas partes aparecen flores, chocolates y promociones románticas. Además, Instagram se llena de fotos de novios felices, prometidos emocionados y personas escribiendo frases como “mi amor para toda la vida”.
Carmen odiaba esa época del año.
Carmen estaba cansada de estar sola
Faltaban pocos días para el Día de los Enamorados cuando Carmen salió a cenar con sus amigas Sofía y Belén.
Mientras esperaban la comida, Carmen observó una mesa decorada con corazones. Cerca de ellas, una pareja se daba besos exageradamente románticos al lado de una vela gigante. Por eso, no pudo evitar suspirar.
—No es posible… Todo el mundo tiene pareja menos yo.
Sofía se rio.
—Ay, Carmen… tú exageras demasiado.
Belén tomó un poco de cerveza y respondió:
—No. Ella está entrando en la temporada oficial de desespero romántico.
—Muy graciosa —contestó Carmen—. Hasta mi tía de 67 años está saliendo con alguien.
Entonces Sofía sonrió.
—Bueno… nunca es tarde. Mira este artículo que leí hace poco sobre personas comenzando cosas nuevas después de los 60.
Carmen tomó el celular y leyó el título: “Loro Viejo… ¿No Aprende a Hablar?”🔗
—Si las personas pueden aprender español después de los 60, tú puedes conseguir novio antes de julio —dijo Sofía.
Carmen soltó una pequeña risa.
—El problema es encontrar a alguien normal.
Sofía contó cómo conoció a su prometido
Sofía apoyó los codos sobre la mesa y sonrió.
—Yo también pensaba eso… hasta que descargué una aplicación de relacionamientos.
Belén casi se atragantó con la tortilla.
—¡NO la escuches!
Sin embargo, Carmen ya estaba interesada.
—¿Cómo así? Cuenta.
Sofía sacó rápidamente el celular.
—Hoy existen muchísimas aplicaciones para conocer personas. Algunas son más serias. Otras son para gente que solo quiere salir. Y otras… bueno… son un experimento social.
Mientras hablaba, abrió un artículo.
—Incluso hay listas explicando cuáles son las mejores apps para encontrar pareja.
Carmen tomó el teléfono curiosa y empezó a leer: Las mejores apps para encontrar pareja🔗
—Ok… esto ya parece una investigación científica —dijo Carmen.
—En estos tiempos, encontrar novio exige estrategia —respondió Sofía dramáticamente.
Belén levantó la mano.
—Y terapia. Mucha terapia.
Las tres se rieron.
Después, Sofía continuó:
—Hace un año yo estaba igual que tú. Todos mis amigos estaban casados, saliendo con alguien o mostrando fotos románticas en internet. Así que descargué una app.
—Y ahí empezó el caos —comentó Belén.
—Un poco —admitió Sofía—. Hablé con hombres muy raros. Uno quería encontrar “el amor de su vida” después de tres mensajes. Otro solo buscaba amigos con derecho. Y uno me preguntó mi signo antes de decirme su nombre.
Belén levantó el dedo inmediatamente.
—Eso es una red flag.
—Totalmente —respondió Carmen riéndose.
Entonces Sofía sonrió.
—Pero después apareció Marcelo.
—¿Tu novio? —preguntó Carmen.
—Mi prometido —corrigió Sofía mostrando el anillo.
Carmen abrió mucho los ojos.
—¡Todavía no puedo creer que estés comprometida!
—Ni yo. Primero empezamos a hablar todos los días. Luego salimos a tomar café. Después fuimos al cine… y aquí estamos.
Carmen quedó pensativa. Tal vez las aplicaciones sí funcionaban.
Pero Belén cruzó los brazos.
—Bueno… no todo el mundo tiene finales felices.
La peor cita de la vida de Belén
Carmen giró rápidamente hacia ella.
—¿Qué te pasó?
Belén respiró profundamente antes de responder.
—Yo también descargué una app el año pasado. Ahí conocí a un hombre llamado Alejandro. Su perfil era perfecto: simpático, inteligente y cocinero… demasiado perfecto.
—Eso ya da miedo —comentó Sofía.
—Exacto. Aun así, ignoré todas las señales. Comenzamos a hablar todos los días y después comenzamos a salir. Además, él siempre contaba historias increíbles: que hablaba cinco idiomas, que hacía surf y que cocinaba comida japonesa, italiana y árabe.
—Déjame adivinar —dijo Carmen—. Era mentira.
Belén negó lentamente.
—Peor.
Las dos amigas se inclinaron hacia adelante.
—El día que fui a su apartamento para una cena romántica… descubrí que vivía con su mamá.
Sofía soltó una carcajada.
—Bueno… eso no es tan grave.
—¡ESPERA! No terminé.
Belén levantó el dedo dramáticamente.
—La mamá abrió la puerta usando un delantal con la cara de Alejandro estampada.

Carmen empezó a reír.
—No puede ser.
—Y eso no fue todo. Cuando entré al apartamento, había fotos gigantes de él por TODAS partes. En la sala. En la cocina. Incluso en el baño.
Ahora Sofía ya estaba llorando de risa.
—¿Y qué hiciste?
—Intenté mantener la calma. Pero entonces la mamá me miró y preguntó:
“¿Tú quieres casarte con mi Alejandrito?”
Carmen golpeó la mesa riéndose.
—¡NO!
—Pero Alejandro dijo: “Mamá, por favor… todavía no somos novios”. —Continuó Belén.
Las tres amigas ya no podían parar de reír.
—¿Y la cena romántica? —preguntó Sofía.
Belén tomó un sorbo de cerveza antes de responder:
—La mamá nos sirvió nuggets… en platos con imágenes de dinosaurios.
Carmen tomó una decisión inesperada
Después de varios minutos riéndose, Carmen secó sus lágrimas.
—Ok… tal vez encontrar pareja en internet sí es peligroso.
Sofía negó con la cabeza.
—No. Solo necesitas suerte.
Belén añadió inmediatamente:
—Y verificar si el hombre vive solo.
Carmen observó nuevamente el restaurante. Había parejas abrazadas, novios sacándose selfies y personas teniendo primeras citas.
Tal vez el amor moderno era un poco caótico. Sin embargo, también podía ser divertido.
Esa misma noche, Carmen descargó una aplicación de relacionamientos.
Cinco minutos después recibió un mensaje:
“Hola. Vivo solo. Lo juro.”







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