De recetas a Selfis: El Día que la Abuela Carmela se Adentró en el Mundo de las Redes Sociales

De recetas a Selfis: El Día que la Abuela Carmela se Adentró en el Mundo de las Redes Sociales

Vocabulario:

  1. Regalo: Objeto o acción que se da a alguien como muestra de afecto o agradecimiento.
  2. Pantalla: Superficie de un dispositivo donde se muestran imágenes, texto o videos.
  3. Envidia: Sentimiento de deseo o molestia por el éxito o posesiones de otra persona.
  4. Sostener: Sujetar o mantener algo para que no caiga o se mantenga en una posición.
  5. Frente: Parte superior del rostro, entre las cejas y el cabello.
  6. Carcajadas: Risas fuertes y espontáneas.
  7. Lograr: Conseguir un objetivo o resultado deseado.
  8. Envidia: Tristeza o pesar del bien ajeno. 

 

Expresiones:

  1. Dar me gusta: Indicar que algo agrada en redes sociales presionando un botón con un ícono de pulgar o corazón.
  2. Hacer clic: Presionar un botón o área en una pantalla usando el dedo o un mouse para activar una función.
  3. Fruncir el ceño: Arrugar la frente y juntar las cejas en señal de preocupación, confusión o desagrado.
  4. Por si a las moscas: Expresión usada para indicar que se toma una precaución "por si acaso".
  5. Caer de espaldas: Expresión que indica sorpresa extrema, como si alguien se sorprendiera tanto que se cayera literalmente.

    Hoy, la abuela Carmela celebra sus 75 años y ha recibido varios regalos, entre ellos, un smartphone moderno que le envió su nieta Luzmarina, quien vive lejos y quiere mantenerse en contacto con su abuela. ¡Tan linda! ¿Verdad?

    La abuela Carmela sabía que con el celular podría enviar mensajes, fotos y videos, pero no tenía ni idea de cómo hacerlo. Así que decidió pedir ayuda a Danielito, su nieto de 10 años.

    —¡Danielito! —exclamó la abuela, agitando el teléfono en el aire—. ¿Cómo es que yo voy a mandar un mensaje a Luzmarina con este aparato?

    —No te preocupes, abuela. Te voy a enseñar —respondió Danielito, sintiéndose orgulloso de ser él, esta vez, quien le enseñara algo a su abuela.

    Comenzó a mostrarle la pantalla.

    —Primero, tienes que hacer clic aquí para abrir la aplicación de mensajes.

    —¿Hacer clic? ¡Ah, eso sí lo sé! Es como cuando doy un golpecito en la mesa para que me traigan café.

    —¡Exacto, abuela! Ahora te enseñaré a escribir. Solo tienes que tocar esta parte de la pantalla.

    —Ay, qué complicado, hijo. Pero lo voy a aprender para mandarle mis recetas a Luzmarina y mostrarle cómo está el jardín. Mijito, ¿puedo tener de esos perfiles en Facebook? La comadre Fina siempre habla de que ve cosas ahí.

    —¡Claro, abuela! Vamos a crear tu cuenta —dijo Danielito, mientras la ayudaba a crear su perfil en Facebook.

    Mientras exploraba, la abuela se detuvo en una publicación. Era una imagen de un tejido hermoso, de esos que le encantaban.

    —¡Mira qué cosa tan bonita, Danielito! Yo tenía uno parecido cuando era joven.

    —Si te gusta, abuela, puedes darle "me gusta".

    La abuela frunció el ceño y miró a su nieto con desconcierto.

    —¿Y cómo se lo doy, si eso está tan lejos? ¡Dígame eso… en España?

    Danielito se llevó las manos a la cabeza.

    Menino com as mãos na cabeça

    —No, abuela, no es literal. Solo tienes que tocar aquí, en el botoncito con el pulgar arriba.

    La abuela, aún confundida, hizo lo que su nieto le indicó.

    —¡Ay, qué moderno es esto! Ahora sí, la comadre Fina se va a morir de envidia.

    Danielito siguió enseñándole, pero de pronto se puso serio.

    —Abuela, pero ten cuidado con los virus.

    La abuela lo miró con preocupación.

    —¿Virus? No te preocupes, mijito, yo siempre tengo cuidado… pero por si acaso, tengo paracetamol en la mesita de noche.

    Danielito casi se cae de la risa.

    —No, abuela, no esos virus. Son virus que dañan el teléfono.

    —Ah… bueno, igual, por si a las moscas, uno nunca sabe.

    La abuela siguió explorando Facebook y se le ocurrió una idea.

    —Mijito, enséñame a tomarme una de esas fotos que se toma la gente… ¡Una selfi!

    —¡Buena idea, abuela! Vamos al jardín, así la comadre Fina ve lo lindas que están tus plantas.

    La abuela se acomodó frente a sus rosales, alisó su cabello y sonrió.

    —¿Lista, abuela? Solo tienes que sostener el teléfono así y presionar este botoncito.

    Carmela hizo lo que Danielito le indicaba, pero en la primera foto solo salió su frente. En la segunda, su dedo tapó la cámara.

    —¡Ay, qué difícil es esto! —dijo riendo—. Pero a la tercera es la vencida.

    Finalmente, logró tomarse una selfi perfecta con sus plantas y Danielito la ayudó a publicarla.

    —¡Listo, abuela! Ahora todos podrán verla.

    —¡Ay, qué maravilla! Ahora sí, la comadre Fina se va a caer de espaldas cuando vea mi jardín.

    Y así, con su primera selfi y un montón de carcajadas, la abuela Carmela hizo su entrada triunfal en el mundo digital.

    ¿Y tú? ¿Tienes algún abuelo o abuela con quien compartir esta historia? cuéntame en los comentarios.

    ¡Hasta la próxima!

    Actividad de vocabulario

    Actividad de comprensión de lectura

    Lo Que Descubrí En Chile Sin Haberlo Planeado (Y Que Me Dejó Con La Boca Abierta)

    Lo Que Descubrí En Chile Sin Haberlo Planeado (Y Que Me Dejó Con La Boca Abierta)

    Vocabulario:

    1. Hija: niña o mujer que es descendiente de una madre o un padre.
    2. Recuerdos: cosas que una persona guarda en la memoria o que le hacen pensar en el pasado.
    3. Encargado: mandado a construir, diseñado o realizado por petición de alguien.
    4. Joya: objeto pequeño y valioso usado como adorno, hecho con materiales preciosos.
    5. Torreón mirador: torre alta construida para observar el paisaje desde lo alto.
    6. Espejos: superficies que reflejan la imagen de lo que tienen delante.
    7. Huella: marca que deja una persona, animal o cosa al pasar por un lugar.

      ¡Hola! ¿Qué tal?

      Después de un mes maravilloso en Chile junto a mi hija Mavi, ya estoy de nuevo en Brasil. Volví con el corazón lleno de recuerdos, la mente llena de imágenes y el celular... bueno, lleno de fotos y videos, claro. 

      Y como siempre digo: las casualidades no existen. Justo mientras estaba en Santiago, se celebrabró el Día de los Patrimonios —una gran fiesta cultural que se realiza todos los años, donde cientos de lugares históricos abren sus puertas al público de forma gratuita.

      Entre tantas opciones increíbles, tuve la suerte de visitar tres palacios que me encantaron: el Palacio García, la Casa Ortúzar y el Palacio Ariztía. Cada uno con su estilo, su historia y su magia.

      Palacio García (Ñuñoa)

      Construido entre 1925 y 1931, este palacio, de estilo sevillano, fue encargado por el comerciante Joaquín García Carro, dueño de la famosa tienda Los Gobelinos. Hoy alberga la Corporación Cultural de Ñuñoa y también “La Casa de Todos”, un espacio comunitario para personas mayores.
      Me encantaron sus corredores con azulejos, el torreón mirador y los vitrales coloridos. ¡Una joya en plena ciudad!

      Casa Ortúzar (Ñuñoa)

      Con su aspecto de castillo oscuro, esta casa de estilo Tudor parece salida de un cuento. Fue construida para el abogado Eugenio Ortúzar Rojas y hoy es sede de la Corporación Cultural de Carabineros.
      El corredor abovedado, el jardín de invierno y los salones antiguos nos hicieron sentir que estábamos caminando por otra época.

      Palacio Ariztía (Santiago Centro)

      Este fue el más impresionante. De estilo neoclásico francés, fue residencia del empresario Rafael Ariztía y hoy pertenece a la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).
      Sus espejos, vitrales, columnas y esa lámpara enorme en el hall central... ¡simplemente wow!
      Un dato curioso: también fue sede del Club Militar, de la Cámara de Diputados y del Tribunal Constitucional.

      Chile me sorprendió con su arquitectura patrimonial, tan diversa y viva. Y entendí por qué hay tantos palacios: a fines del siglo XIX y principios del XX, durante el auge del salitre, muchas familias ricas quisieron dejar su huella con construcciones inspiradas en Europa. Hoy, esos edificios no solo cuentan historias: también son espacios abiertos a la comunidad en el marco de la celebración del Día del Patrimonio Cultural de Chile.

      ¿Y tú? ¿Has visitado algún lugar histórico que te haya marcado?
      Cuéntamelo en los comentarios. Y si te gustó este viaje cultural, ¡comparte este post con tus amigos amantes de la historia y la arquitectura!

      ¡Hasta la próxima!

      Actividad de vocabulario

      Actividad de comprensión de lectura

      Frío en Santiago, pero Calor en el Corazón

      Frío en Santiago, pero Calor en el Corazón

      Vocabulario:

       

      1. Abrigada: Que viste ropa para protegerse del frío.
      2. Abrigo: Prenda de vestir gruesa que se usa para el frío.
      3. Guantes: Ropa para cubrir y proteger las manos.
      4. Bufanda: Tela larga que se usa en el cuello para abrigarse.
      5. Dibujando: Trazando imágenes o formas en una superficie.
      6. Sobrecogedor: Que impresiona o emociona intensamente.
      7. Cinta transportadora: Banda mecánica que mueve objetos, como maletas en un aeropuerto.
      8. Largo y tendido: De manera extensa y detallada.

        ¡Hola! ¿Qué tal?

        Hoy te escribo desde Santiago de Chile, con el corazón lleno de emoción y las manos bien abrigadas. Vine a visitar a mi hija Mavi, y quiero contarte cómo ha sido este viaje. ¿Alguna vez has sobrevolado los Andes? Si no, déjame decirte que es una experiencia que te deja sin palabras.

        El vuelo fue tranquilo, pero lo que realmente me impresionó fue ver la majestuosa cordillera desde el aire. A pesar de haber pasado la mayor parte de mi vida rodeada por estas montañas, en Los Andes venezolanos, su inmensidad y belleza nunca dejan de sorprenderme. Desde arriba, los picos nevados parecen extenderse hasta el infinito, dibujando paisajes sobrecogedores. Es un espectáculo que te hace sentir pequeño y afortunado al mismo tiempo.

        Al aterrizar, el frío me dio la bienvenida con su abrazo helado, pero vine preparada: botas, abrigos, guantes, gorro y bufanda, todo en su lugar. ¿Te gusta el frío o eres más de climas cálidos? Yo disfruto del invierno cuando sé que después me espera un café caliente y un buen abrazo.

        Hablando de emociones, ¿no te parece emocionante recoger la maleta en la cinta transportadora? Ahí estás, viendo girar una tras otra, preguntándote: "¿Será la próxima la mía?" Y cuando al fin aparece, la tomo con fuerza porque sé que lo mejor está por venir: cruzar esa puerta y encontrarme con mi hija.

         

        Y ahí estaba Mavi, con su sonrisa iluminándolo todo. Nos abrazamos largo y tendido, como si quisiéramos recuperar en un instante todo el tiempo que hemos estado lejos. No importa cuántas veces haga este viaje, cada reencuentro es único y especial. 

        Así cierra abril para mí, con la calidez de un abrazo y la grandeza de las montañas como testigos.

        Voy a estar ausente por un mes, disfrutando de este tiempo especial, pero no te preocupes, en junio estaré de vuelta para que sigamos aprendiendo español juntos. ¿Nos vemos entonces?

        ¡Hasta pronto!

        Actividad de vocabulario

        Actividad de comprensión de lectura

        Susurros en la Recoleta: ¿Leyenda o Realidad?

        Susurros en la Recoleta: ¿Leyenda o Realidad?

        Vocabulario:

         

          1. Angosto: Estrecho o de poca anchura.
          2. Sendero: Camino estrecho, generalmente de tierra, usado para transitar a pie.
          3. Ala: Parte de un ave o avión que permite el vuelo; también, sección lateral de un edificio u objeto.
          4. Ataúd: Caja donde se deposita un cadáver para su entierro.
          5. Arañada: Marcada o rasguñada con arañazos.
          6. Piel de gallina: Reacción de la piel con pequeños bultos debido al frío, miedo o emoción.
          7. Carcajada: Risa fuerte y ruidosa.
          8. Señalando: Apuntando.

          Carmen y Marcos tenían maneras muy distintas de ver el mundo. Ella, una entusiasta de la historia y el misterio, él, un escéptico que prefería los datos concretos y las experiencias palpables. Aun así, cuando Carmen propuso visitar el Cementerio de la Recoleta durante su viaje a Buenos Aires, Marcos no encontró una razón lógica para negarse.

          Al cruzar la majestuosa entrada, Carmen sonrió con fascinación. 

          —Es como una ciudad en miniatura, una ciudad de más de cuatro mil muertos, y según las historias, algunos descansan más en paz que otros —dijo, señalando las imponentes esculturas, decidida a transmitirle a Marcos su encanto. 

          La Recoleta, un laberinto misterioso de senderos angostos que se desvanecen entre colosales mausoleos y majestuosas bóvedas, adornados con una mezcla de estilos arquitectónicos: el barroco, el gótico, el neoclásico… En cada rincón, las estatuas surgen inesperadamente, ángeles con alas extendidas y trompetas en las manos, altos capiteles que parecen susurrar secretos antiguos, símbolos masónicos ocultos en sombras y vitrales que filtran la luz de manera inquietante.

          Pero Marcos más bien parecía aburrido: 

          —Es un cementerio —murmuró, cruzándose de brazos. —No es un museo.

          Carmen, por su parte, insistía en su propósito: mientras avanzaban, le hablaba de personajes ilustres que descansaban allí, como Sarmiento, Alfonsina Storni y, por supuesto, Evita Perón. Cuando llegaron a la tumba de Rufina Cambaceres, le contó la leyenda: —Dicen que la enterraron viva. La encontraron con la tapa del ataúd arañada por dentro.

          Marcos frunció el ceño. —Eso suena como un cuento de terror barato.

          —O como una advertencia para revisar bien a los pacientes antes de declararlos muertos. —Replicó Carmen con una sonrisa.

          Siguieron caminando entre las lápidas cuando un susurro suave flotó en el aire. Marcos se detuvo en seco. —Eso… ¿lo escuchaste tú también?

          Carmen ladeó la cabeza, intrigada. —Tal vez el viento... o alguien hablándonos desde el más allá. —Dijo con tono dramático.

          Marcos agudizó el oído, pero cuando el susurro volvió a sonar, se le puso la piel de gallina. Se giraron al unísono y encontraron a un adolescente que los miraba con el rostro desencajado, claramente asustado.

          —Señores... ¿ustedes también lo escucharon? Hay murmullos... voces... No sé de dónde vienen, —balbuceó el adolescente, con la respiración entrecortada.        —Estoy buscando a mi familia, pero no los encuentro.

          Marcos soltó una carcajada nerviosa. —Bueno, por lo menos no era un fantasma.

          Carmen le lanzó una mirada de reproche mientras tomaba del brazo al joven. —Vamos a ayudarte a encontrarlos.

          Mientras lo acompañaban hasta la entrada, Marcos miró una vez más los mausoleos y admitió en voz baja: —Tal vez este lugar tiene más de lo que pensaba.

          Carmen sonrió. —¿Ves? A veces, hasta los escépticos pueden escuchar susurros.

          Salieron del cementerio, dejando atrás las historias, las leyendas y una última pregunta flotando en el aire: ¿realmente escucharon esos murmullos o solo fue un juego de la mente? ¿Tú qué crees?

          Actividad de vocabulario

          Actividad de comprensión de lectura

          Una Cena «Exquisita» en Brasil: La Historia de un Falso Amigo en la Mesa

          Una Cena «Exquisita» en Brasil: La Historia de un Falso Amigo en la Mesa

          Vocabulario:

           

            1. Vergüenza: Sentimiento de incomodidad o pena ante una situación.
            2. Ponerse rojo: Cambiar de color en el rostro por vergüenza o nervios.
            3. Cena: Comida principal que se toma por la noche.
            4. Mientras: Expresa que dos acciones ocurren al mismo tiempo.
            5. Exquisito: De sabor o calidad excepcional; muy bueno.
            6. Tosió: Expulsó aire de los pulmones de forma brusca.
            7. Aún: Indica que algo sigue ocurriendo o está pendiente.
            8. Carcajada: Risa fuerte y espontánea.
            9. Halagar: Decir algo positivo para agradar o complacer.

            Hay momentos en la vida que nunca se olvidan. Algunos porque son hermosos, otros... porque te ponen rojo de vergüenza. Esta es la historia de Mariana, una joven chilena que, emocionada, aceptó la invitación a cenar en casa de la familia de su novio brasileño, Lucas. Lo que comenzó como una elegante velada terminó con risas y una lección sobre cómo un falso amigo puede cambiarlo todo.

            Una mesa impecable

            La madre de Lucas, doña Helena, había preparado todo con esmero. El mantel blanco cubría la mesa, los cubiertos brillaban, y cada lugar estaba perfectamente arreglado con un tenedor, una cuchara, un cuchillo y una servilleta doblada con cuidado. Una copa y un vaso acompañaban cada plato, y al centro, una jarra de limonada recién hecha completaba la escena.

            Clica en los símbolos de + para descubrir los nombres de los utensilios usados para comer.

            Mariana estaba encantada. Su cultura le había enseñado que, ante estos gestos, era importante elogiar el esfuerzo.

            El primer error


            Mariana, sirva-se à vontade —dijo doña Helena con una sonrisa mientras le pasaba un plato de arroz con frijoles, ensalada y un suculento pollo asado.

            Mariana tomó un poco de todo y, después de probar un bocado, exclamó con entusiasmo:
            —¡Esto está exquisito!

            De inmediato, las sonrisas alrededor de la mesa se congelaron. Lucas tosió incómodamente, mientras su hermana menor, Ana, intentaba ocultar una risita. Mariana, al no entender la reacción, continuó:
            —De verdad, está exquisito. Es la mejor cena que he probado.

            Doña Helena, confundida, le respondió:
            Ah... obrigada, Mariana... —y miró a Lucas como diciendo: "¿Qué quiso decir con eso?".

            La explicación que llegó tarde


            Al notar las miradas cruzadas, Lucas le susurró en español:
            —Mariana, creo que no sabes lo que significa “esquisito” en portugués...

            Ella, sin comprender aún, negó con la cabeza. Entonces Lucas explicó:
            —Aquí significa algo... como extraño, incluso desagradable.

            Mariana abrió los ojos como platos. Su rostro pasó del rojo tomate al blanco del mantel.
            —¡Ay, no puede ser! Yo solo quería decir que la comida está deliciosa.

            Entre risas y aprendizaje


            Doña Helena, al darse cuenta del malentendido, soltó una carcajada que contagió a todos.
            Ah, então você queria dizer “deliciosa”! Entendi agora! — exclamó con alivio.

            Ana añadió entre risas:
            Mariana, ainda bem que você não falou que a comida estava horrível!

            Mariana, con la servilleta en la mano, quiso esconder su cara. Pero Lucas, con ternura, le dijo:
            —No te preocupes. Ahora todos sabemos que quisiste halagar a mi mamá.

            La lección de la noche


            Esa cena no solo fue deliciosa, sino que también dejó a Mariana con una importante lección: en portugués, nunca digas "exquisito" cuando quieras elogiar algo. A veces, las palabras no significan lo que crees, y eso puede llevarte a situaciones un poco... “exquisitas”.

            Ahora, cuéntame, ¿has vivido algún malentendido lingüístico? ¡Déjalo en los comentarios y no olvides compartir esta historia con alguien que esté aprendiendo un nuevo idioma!

            Actividad de vocabulario

            Actividad de comprensión de lectura