Bendiciones, Ojalá Y Si Dios Quiere

Bendiciones, Ojalá Y Si Dios Quiere

Vocabulario:

 

  1. Bendiciones: se puede usar como una fórmula de saludo o despedida, especialmente en contextos informales y latinoamericanos, para expresar un deseo de bien para la otra persona. Aunque se deriva de la palabra «bendición», se utiliza comúnmente en plural como una interjección.
  2. Ojalá: Dios quiera (expresa el deseo de que algo suceda). No tiene equivalente exacto en portugués; se suele traducir como “tomara”.
  3. Creyentes: Que creen. Que profesan una religión determinada.
  4. Aunque: conjunción que introduce una idea que contrasta o se opone a otra.
  5. Todavía: adverbio que indica que una acción o situación se mantiene en el presente, a pesar del paso del tiempo

    Hace un tiempo, una alumna brasileña se fue a vivir a Chile. Un día, en clase, me dijo:

    —Profe, aprendí una palabra nueva que usan mucho aquí… ¡bendiciones!

    Al principio le pareció extraño que personas dijeran esa palabra al final de los mensajes de texto. Pero después se dio cuenta de que era una forma cariñosa y muy común de despedirse, sobre todo entre personas creyentes.

    Yo le expliqué que en muchos países hispanohablantes usamos expresiones religiosas con frecuencia, incluso si no son personas religiosas.

    Le di algunos ejemplos que usamos en el día a día:

    • ¡Dios mío! —cuando algo nos sorprende mucho.
    • ¡Gracias a Dios! —cuando algo sale bien.
    • ¡Que Dios te bendiga! —cuando queremos desearle algo bueno a alguien.
    • Si Dios quiere o Dios mediante —para hablar del futuro con esperanza y fe.
    • También usamos mucho la palabra ojalá, que en realidad tiene un origen árabe, y que significa esto mismo si Dios quiere, la usamos para decir que esperamos que algo ocurra.

    Le comenté a mi alumna que a mí, personalmente, me encanta decir “si Dios quiere” o “Dios mediante”, porque me recuerda que no todo depende de mí, y que hay cosas que están en las manos de Dios.

    Mi alumna sonrió y dijo que le parecía bonito, aunque todavía le sorprendía ver tanta gente usando esas frases.

    Le respondí con una sonrisa:

    —Bueno, es que en español, ¡hasta las palabras tienen fe!

    Es muy emocionante cuando descubrimos nuevas palabras y expresiones que no solo tienen un significado, sino también una historia, una cultura y una forma de ver la vida. ¿Te ha pasado algo parecido?

    Hasta la próxima semana, si Dios quiere. 

    Actividad de vocabulario

    Actividad de comprensión de lectura

    Era Un Sueño Muy Romántico… Hasta Que Alguien Ahogó el Tomillo

    Era Un Sueño Muy Romántico… Hasta Que Alguien Ahogó el Tomillo

    Vocabulario:

     

      1. Sombrero: Pieza para cubrir la cabeza y protegerse del sol o por moda.
      2. Terraza: Espacio abierto en la parte superior o lateral de un edificio, ideal para descansar o plantar.
      3. Vecinos: Personas que viven cerca, generalmente en el mismo edificio o barrio.
      4. Por supuesto: Expresión que significa “claro” o “sin duda”.
      5. Balcón: Plataforma pequeña que sobresale de una pared exterior, con baranda.
      6. Ruega: Forma de pedir algo con respeto o insistencia.
      7. Rabietas: Reacciones de enojo o disgusto, generalmente exageradas o infantiles.
      8. Repisa: Estante pequeño fijado a la pared para colocar objetos.
      9. Ascensor: Máquina que transporta personas o cosas entre pisos de un edificio.

      Las Hierbas Aromáticas

      ¡Hola! ¿Cómo estás?

      Hoy quiero contarte una historia que empieza con mucha ilusión, tiene un momento medio caótico y termina con un final feliz… con olor a albahaca, romero y hierbabuena.

      Vivo en un apartamento en Curitiba y cuando lo visité por primera vez, lo que más me enamoró fue el huerto comunitario en la terraza. Sí, sí, ya me imaginaba yo: con sombrero de paja, regadera en mano y plantitas creciendo felices gracias a mis cuidados y al amor de los vecinos por la agricultura urbana.

      Spoiler: no fue exactamente así.

      La ilusión duró poco. Porque pronto descubrí que mis vecinos no se ponen de acuerdo ni para regar un orégano. Hubo una discusión (por WhatsApp, por supuesto) que fue el final de mi fantasía. La transcribo aquí —con ligeros toques ficticios, pero basada en hechos reales:

      Vecina Carla: Buenas tardes. ¿Alguien sabe quién regó DEMÁS mi plantita de tomillo? ¡La ahogaron!

      Sr. Claudio: No fue nadie. La lluvia también riega, ¿sabías?

      Vecino Leo: Si la hubieras plantado en tu balcón como yo, no te pasaría eso.

      Vecina Carla: ¡Pues si cada uno hace lo que quiere, esto no es un huerto, es un caos!

      Administrador: Buenas tardes. Se ruega mantener el respeto y no plantar nada que crezca demasiado. Como el ego.

      Vecina Carla: ¡Con eso te refieres a mí, ¿verdad?!

      [mensajes eliminados]

      [silencio incómodo]

      Ahí entendí que si yo me ponía a plantar con amor y esmero, lo único que iba a cosechar eran rabietas vecinales.

      Pero como no soy de rendirme tan fácil (y sí, como buena venezolana, creo que siempre hay una solución con buen humor), bajé mis expectativas y subí una repisa en la ventana de la lavandería. Ahora tengo allí mi mini-huerto privado: perejil, cilantro, albahaca, hierbabuena y romero.

      No necesito más.

      Las hierbas me alcanzan para darle sabor a mis comidas.
      No discuto con nadie (bueno… salvo con una que otra hoja que se pone amarilla).
      Y sigo saludando a mis vecinos en el ascensor con una sonrisa.

      ¿Y tú? ¿Alguna vez tuviste que adaptar un sueño a la realidad? Cuéntame en los comentarios. Y no olvides: si la vida te da vecinos problemáticos… ¡planta tu huerto en la ventana!

      Actividad de vocabulario

      Actividad de comprensión de lectura

      Lucas, La Mochila Verde Y El Secreto De Ramona

      Lucas, La Mochila Verde Y El Secreto De Ramona

      Vocabulario:

       

        1. Carpeta: Objeto para guardar y organizar papeles.
        2. Viernes: Día de la semana. Es el quinto día hábil, antes del sábado.
        3. Botella: Recipiente (de plástico o vidrio) que sirve para llevar líquidos, como agua.
        4. Gorra: Prenda deportiva que se usa en la cabeza para protegerse del sol.
        5. Bocadillo: Comida pequeña o ligera como un sándwich.
        6. Marcador: Lápiz grueso que pinta fuerte, usado para escribir o subrayar.
        7. Despistado: Persona que se olvida fácilmente de las cosas o no presta atención.
        8. Investigación: Acción de buscar información o resolver un misterio.
        9. Bolsillo: Parte de la ropa o de una mochila donde se pueden guardar cosas pequeñas.
        10. Rama: Parte del árbol que sale del tronco, donde se posan animales como aves o iguanas.

        ¡Hola! ¿Qué tal?

        Soy la profesora Albanys. 

        En esta historia vamos a acompañar a Lucas y a su clase en una excursión escolar muy especial. Todo parece normal, hasta que su bocadillo desaparece misteriosamente. ¿Dónde está? ¿Quién lo tomó?

        Desde que sonó la campana esa mañana, algo en el aire decía que ese viernes sería especial.

        La clase estaba llena de energía. Iban de excursión al parque ecológico de la ciudad y nadie podía quedarse quieto. La profesora Marta, con su carpeta en la mano, trataba de mantener el orden.

        —¡A ver, mochilas al suelo! Vamos a revisar. Recuerden traer su botella de agua, una gorra y su bocadillo —decía mientras marcaba la lista con su marcador azul.

        Lucas, un niño despistado y con mucha imaginación. Tenía una mochila verde con un dinosaurio sonriente y un bolsillo que nunca cerraba bien. Durante el camino, hablaba sin parar:

        —¿Ustedes sabían que las iguanas pueden nadar? ¿Y que hay tortugas que viven más de cien años? Yo quiero ver un dragón, pero de verdad… —decía, sin importarle si alguien le respondía.

        Después de una caminata bajo el sol, el grupo llegó a una zona con árboles altos, bancos de madera y sombra generosa. Todos se sentaron en círculo para almorzar. Lucas abrió su mochila… y su cara cambió.

        —¡No está! ¡Mi bocadillo desapareció!

        Hubo un pequeño silencio y luego un murmullo general.

        —¿Seguro que lo trajiste?
        —¿Lo comiste en el autobús?
        —¿Lo pusiste en el bolsillo grande?

        Lucas negó con la cabeza.
        —¡Estaba ahí! ¡Yo lo vi esta mañana!

        La profesora Marta propuso una pequeña investigación. Todos ayudaron a revisar, como detectives escolares. Lucas vació su mochila: una servilleta arrugada, su botella medio vacía, una piedra con forma de corazón, un lápiz sin punta… y, finalmente, en el bolsillo pequeño, apareció el bocadillo.

        Lucas lo levantó en alto y dijo:

        —¡El dinosaurio me lo escondió!

        Las risas fueron inmediatas. El misterio había sido resuelto.

        Pero la verdadera sorpresa llegó después. Ya con el estómago lleno, visitaron la zona de los reptiles. El guía, un señor con sombrero de safari, les mostró serpientes, tortugas y finalmente una iguana de color verde intenso, sentada muy quieta sobre una rama.

        —Esta es Ramona —dijo—. Fue rescatada hace unos meses y se ha adaptado muy bien.

        Lucas se quedó congelado. Dio un paso adelante con los ojos bien abiertos.

        —¡Es ella! ¡Es Ramona! ¡Mi iguana!

        El grupo entero lo miró, y la profesora frunció el ceño.

        —¿Cómo que tu iguana?

        Lucas bajó la voz.

        —Es un secreto. El año pasado la cuidamos en casa por unos días. Mi tío trabaja aquí, y me dejó ayudar… pero solo un poco. Ella y yo… nos hicimos amigos.

        La profesora sonrió. El guía también. Ramona, como si entendiera, giró la cabeza muy despacio hacia Lucas.

        Desde ese día, Lucas no solo fue el niño de la mochila verde. Fue también, para todos, el amigo de la iguana.

        Si te gustó esta historia, suscríbete y acompáñanos cada semana para descubrir nuevas palabras en español con aventuras divertidas y personajes inolvidables. ¡Hasta la próxima!

        Actividad de vocabulario

        Actividad de comprensión de lectura

        ¿¡Se Lo Bebió TODO!?

        ¿¡Se Lo Bebió TODO!?

        Vocabulario:

         

        1. Vino: Bebida alcohólica hecha con uvas fermentadas.
        2. Queso: Alimento sólido hecho con leche cuajada.
        3. Enfadada: Que está molesta o irritada.
        4. Queja: Expresión de disgusto o inconformidad.
        5. Luego: Después, más tarde.
        6. Nevera: Electrodoméstico que mantiene los alimentos fríos.
        7. Echando chispas: Muy enojada o furiosa (expresión coloquial).
        8. Caradura: Persona que actúa con descaro o sin vergüenza (coloquial).

          Hola, hola. ¿Cómo estás hoy?
          Yo estoy entre risas y gramática, porque lo que pasó en mi última clase fue una joyita. Te cuento…

          Estaba hablando con Laura, una alumna muy querida, y de repente, con los ojos bien abiertos y la voz entre enfadada y divertida, me dice:

          ¡Estoy furiosa con mi compañera de apartamento! ¡SE BEBIÓ todo mi vino y SE COMIÓ todo el queso que tenía en la nevera!

          Y cuando digo furiosa, no exagero.
          Laura estaba echando chispas.
          No por el vino (bueno, un poco sí), sino por el descaro.

          ¡Y todavía me dice que pensó que era “para compartir”! —me dijo.
          ¡Una caradura total! —remató.

          Yo, como buena profe, primero me solidarizo con el drama.
          Porque seamos honestos: hay cosas que una persona no toca sin permiso. Y el vino y el queso están ahí, en el top 3.

          Pero claro… luego de la empatía, vino la parte nerd.

          Laura… ¿tú notaste algo curioso en cómo contaste eso en español?

          Ella me miró como diciendo “Sí, que no tengo más queso ni vino, pero yo seguí:

          ¿Viste que dijiste “se bebió” y “se comió”? ¿No podrías haber dicho solo “bebió” o “comió”?

          Ahí es donde empieza la magia de los pronombres reflexivos en español.
          Porque no es lo mismo decir “bebió mi vino que se bebió mi vino.

          Ese “se” da la idea de que lo consumió todo, hasta la última gota.
          Lo mismo pasa con “se comió el queso: no fue un pedacito. Fue el queso completo. El drama total. La traición suprema.

          En español usamos ese “se” con algunos verbos cuando queremos enfatizar que algo se hizo por completo, o incluso que se hizo sin permiso, con intención, con intensidad, con… digamos, un poco de descaro.

          👉 Se comió la torta él solo.
          👉 Se leyó el libro en una noche.
          👉 Se gastó todo el dinero en zapatos.

          Ojo: no funciona con todos los verbos. No vas a decir “se escuchó una canción” si solo quieres decir que la oyó entera. Es algo que se aprende con la práctica y el oído… Y uno que otro caso de queso robado. 

          — ¡Ah! Entonces yo voy a necesitar practicar eso profe — Dijo Laura. 

          — ¡Claro! aquí están tus ejercicios. Pero vamos a compartirlos con los lectores.

          Y así fue como, entre quejas, quesos y conjugaciones, tuvimos una clase buenísima.
          Y cuando terminamos, le dije:

          Laura, la próxima vez esconde el vino

          Y tú, ¿alguna vez alguien se comió o se bebió algo tuyo sin permiso?
          ¡Cuéntamelo en los comentarios! Y no te olvides de compartir esta historia con ese amigo que se lo lee todo, se lo come todo y se lo bebe todo. 

          ¡Hasta la próxima!

          Actividad de vocabulario

          Actividad de comprensión de lectura

          De La Sala De Recuperación… ¡A La Pista De baile!

          De La Sala De Recuperación… ¡A La Pista De baile!

          Vocabulario:

           

          1. Largas: que tienen mucha longitud o duran mucho tiempo. 
          2. Tacones: zapatos altos.
          3. Coqueta: que quiere verse bonita o llamar la atención de forma amable.
          4. Cercana: que está próxima, ya sea en lugar o en sentimiento.
            Compañeros: personas que están contigo en una actividad, como en una clase o en el trabajo.
          5. Empezamos: comenzamos.
          6. Vaivén: movimiento de un lado a otro, balance.
          7. Agarrando el ritmo: empezando a entender o seguir el compás de algo (como la música o una actividad).
          8. Mira: forma de llamar la atención de alguien para mostrarle algo o decirle algo importante.

          ¿Te ha pasado alguna vez que un sueño se queda guardado por años, así, como dormido, pero sin desaparecer del todo?
          A mí me pasó con el baile.

          Soy venezolana, y si hay algo que forma parte de nuestra sangre caribeña es el ritmo. En mi país se baila. Punto. Salsa, merengue, bachata… ¡uno aprende casi sin querer! Las fiestas, los domingos familiares, los patios con música… el cuerpo se mueve solo.

          Pero, aunque parezca contradictorio, yo no bailé mucho en mi adolescencia ni en mi juventud. Pasé muchos años entre cirugías de columna y recuperaciones largas. En vez de tacones y pista de baile, yo tenía corsés y reposo.

          Por eso, no sabes lo simbólico que es para mí escribir esto desde Curitiba —sí, Curitiba, la ciudad del frío y las plazas ordenadas— para contarte que… ¡estoy bailando!

          Hace unos meses me inscribí en una escuela de danzas latinas. Había clases de salsa, merengue, tango, zouk, bachata… todo lo que me hubiera encantado aprender antes. Pero, por cuestiones de horario, al principio solo podía ir a la clase de bachata. Y no me quejo, porque la bachata me encanta. Es dulce, cercana, coqueta.

          Lo mejor: cada semana aprendo un paso nuevo y me equivoco con gracia, porque mis compañeros son pacientes y ya empezamos a reírnos juntos de mis desastres.

          Y aquí viene la parte inesperada: hace dos semanas logré liberar otro horario y decidí probar algo completamente nuevo… ¡lambazouk! ¿Lo conoces? Es un estilo brasileño que mezcla el zouk caribeño con la lambada. El resultado: una danza fluida, con mucho contacto y un vaivén que casi hipnotiza. Al principio me sentí como si intentara bailar en una nube… Pero ya le estoy agarrando el ritmo.

          Estoy feliz. No solo porque por fin estoy cumpliendo ese deseo postergado, sino porque estoy conociendo gente maravillosa, haciendo amigos y volviendo a conectar con algo muy profundo: mi cuerpo en movimiento.

          ¿Te gustaría ver un video?
          Te prometo que más adelante, cuando me sienta más segura, te muestro un pedacito de una coreografía (¡sin risas, eh!).

          ¿Y tú?

          ¿Bailas?
          ¿Qué ritmo te hace mover los pies aunque estés en la cocina o en la fila del supermercado?

          Y si alguna vez pensaste que ya era tarde para empezar algo nuevo… mira, aquí estoy yo. Bailando, al fin.

          Aprender a bailar se parece mucho a aprender un idioma: al principio parece imposible, los pies se enredan, la boca también. Pero con cada paso, con cada palabra, el cuerpo y la mente van encontrando el compás.
          Te equivocas, te ríes, vuelves a intentar… y un día, sin darte cuenta, ya estás fluyendo.

          Así que si estás pensando en aprender español (o cualquier otra cosa que te haga vibrar): ponte los zapatos (o las ganas), da el primer paso… ¡y vamos a bailar!

          Actividad de vocabulario

          Actividad de comprensión de lectura