Vocabulario:
- Silla: Mueble donde una persona se sienta.
- Sonrió: Hizo una sonrisa; mostró alegría o amabilidad con la cara.
- Listo: Preparado para hacer algo.
- Pantalla: Parte de una computadora, un celular o un televisor donde se ve la información.
- Pronta: Rápida; que sucede en poco tiempo.
- Escritorio: Mesa donde se trabaja o se estudia, generalmente con una computadora.
- Oficina: Lugar donde las personas trabajan.
- Echar un vistazo: Mirar algo rápidamente para revisarlo o verlo por un momento.
Para escuchar
Marcos llegó a la oficina un poco antes de las ocho. Apenas dejó su mochila sobre la silla, su jefa le pidió:
—Necesitamos enviar hoy un correo al director de una empresa chilena. ¿Puedes prepararlo?
Marcos sonrió con confianza. Después de varios meses estudiando español, sentía que ya estaba listo para escribir un correo profesional. Después de todo, desde su primera reunión en español 🔗 había ganado mucha seguridad.
Sin perder tiempo, abrió su computadora y comenzó a redactar.
Primero escribió el saludo.
Estimado Sr. Director:
Se quedó unos segundos mirando la pantalla. Por un instante, recordó que en portugués acostumbraba escribir Prezado Senhor, pero sabía que en español era más natural usar: Estimado.
A continuación, siguió con el mensaje.
Le escribo para agradecer el tiempo dedicado a nuestra reunión de ayer. Adjunto encontrará la propuesta actualizada y quedo a su disposición para cualquier aclaración.
Todo parecía perfecto. Después, añadió una frase que le pareció muy amable.
Puede pasar por mi escritorio cuando visite nuestra empresa.
Por último, escribió la despedida.
Quedo en espera de su pronta respuesta.
Y, unas líneas más abajo:
Atentamente,
Marcos Oliveira
Satisfecho, estaba a punto de hacer clic en Enviar cuando Lucía, una compañera española, pasó junto a su escritorio.
—¿Puedo echarle un vistazo?
Marcos giró la pantalla. Entonces, Lucía leyó el correo en silencio y sonrió.

—Está muy bien escrito. Solo cambiaría una cosa.
De inmediato, Marcos sintió un pequeño nudo en el estómago.
—¿Qué pasó?
Lucía señaló una línea.
Puede pasar por mi escritorio...
—¿Qué quisiste decir exactamente?
—Que puede visitarme aquí.
Lucía negó con la cabeza.
—Ahí está el problema. En portugués, “escritório” es la oficina o el lugar donde trabajas. Pero en español, escritorio normalmente es el mueble: la mesa donde pones la computadora.
Marcos abrió mucho los ojos.
—Entonces... ¿el director iba a pensar que lo estaba invitando a acercarse a mi mesa?
—Exactamente.
Al darse cuenta del malentendido, los dos comenzaron a reír.
Lucía le mostró una forma mucho más natural de escribir esa idea.
Puede pasar por mi oficina cuando visite nuestra empresa.
O, simplemente:
Será un placer recibirlo en nuestras oficinas.
Marcos hizo la corrección y volvió a leer todo el correo.
Ahora sonaba natural, profesional y, lo más importante, evitaba un malentendido que habría resultado bastante curioso.
Esta vez, sí pulsó: Enviar.
Unas horas después llegó la respuesta del director.
El correo comenzaba con un cordial:
Estimado Marcos:
Y terminaba con un elegante:
Saludos cordiales.
Marcos sonrió.
Había aprendido que escribir un correo profesional en español no consiste solo en traducir palabra por palabra. A veces, un pequeño detalle basta para cambiar por completo el sentido de un mensaje. Desde ese día, cada vez que debía redactar un mensaje importante, no solo revisaba el vocabulario: también consultaba modelos de correos profesionales🔗 para asegurarse de que el saludo, el cuerpo del mensaje y la despedida fueran naturales.







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